Los estudiantes que desde el 28 de marzo pasado ocupaban parte del rectorado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la principal del país, abandonaron ayer su actitud "por razones operativas".
Estaba previsto que el desalojo se llevara a cabo al finalizar una marcha entre la UCV y el Congreso venezolano, en la que participó una mínima parte de los 40,000 estudiantes matriculados, cuyo objetivo era pedir la suspensión de los debates sobre la nueva Ley de Educación, entre otros asuntos.
Sin embargo, antes de salir de la sala de reuniones del Consejo Universitario los estudiantes rebeldes elaboraron un acta, en presencia de fiscales públicos, en la que dejaron constancia de que entregaban el recinto sin desperfectos.
Con la marcha, los estudiantes pretendían exigir a la Asamblea Nacional que supedite la elaboración de la nueva Ley de Educación a las propuestas de las universidades que saldrán de asambleas de base en las que, en principio, participarán profesores, estudiantes y trabajadores.