El presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, anunció ayer un nuevo esfuerzo de acercamiento a Cuba, que se centra en fomentar los contactos directos con la sociedad cubana sin dejar de respetar la ley del embargo.
Al anunciar las nuevas medidas, tanto Clinton como su secretaria de Estado, Madeleine Albright, afirmaron que lo que pretende Washington es preparar "al pueblo de Cuba para un futuro democrático".
El Gobierno ha rechazado una propuesta de un grupo de senadores de ambos partidos que pedían la creación de una comisión para revisar el embargo comercial a Cuba que, a su juicio, no tiene razón de ser, ahora que el Pentágono ha dejado de considerar a La Habana como una amenaza y que EU se abre a países como Vietnam.
"No aprobamos tal comisión", dijo Albright en una declaración a la prensa, pero añadió que el Gobierno seguirá cooperando con el Congreso para buscar medidas para fomentar una transición democrática en la isla.
Clinton, en el comunicado escrito con el que anunció las medidas, no mencionó la propuesta de los senadores.
Explicó que las medidas no violan el embargo, la ley de Democracia Cubana, ni otras legislaciones que regulan las relaciones con Cuba, pues están "diseñadas para ayudar al pueblo sin fortalecer al Gobierno".
Lo que quiere Estados Unidos es, dijo, "ayudar a desarrollar una sociedad civil en Cuba" y "dar esperanza" a quienes "luchan contra un sistema que durante cuatro décadas les ha negado los derechos humanos más básicos".
Las medidas anunciadas por la Casa Blanca incluyen más facilidades para enviar ayudas económicas a los cubanos, para intercambios entre académicos y atletas de ambos países, y para la exportación de alimentos, entre otras cosas.
Constituyen una ampliación del programa de acercamiento al pueblo cubano lanzado por Estados Unidos en marzo pasado, y que fue "inspirado" por la visita que hizo el papa Juan pablo II a la isla en enero de 1998.
Washington estableció esta nueva estrategia de acercamiento a la sociedad, después de que un primer intento de apertura a través de los canales institucionales quedara abortado en 1995 cuando cazas cubanos abatieron dos avionetas de la organización de exiliados cubanos Hermanos al Rescate.
El senador republicano John Warner, que fue el promotor de la propuesta de creación de la comisión lamentó la decisión del Gobierno, diciendo que Clinton ha perdido "una oportunidad de abrir Cuba como Richard Nixon abrió China".
La estrategia del Gobierno Clinton recuerda, sin embargo, la que utilizó Nixon con China, pues uno de los primeros resultados debería ser la presentación en Cuba del equipo de béisbol los Orioles de Baltimore y la visita a este país de un equipo cubano.
Esta diplomacia del béisbol parece inspirada por la "diplomacia del ping pong" de Henry Kissinger.
En una primera reacción de La Habana, el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Roberto Robaina, recibió ayer con agrado la noticia, pero dijo que la isla adoptará una postura de observación.
"Primero, hay que esperar para ver qué es verdad. Y segundo, evaluar qué cosa es verdad", dijo Robaina a Reuters a su llegada al aeropuerto internacional de Puerto Príncipe para una visita de dos días.
"No es la primera vez que se anuncian cosas que todavía no van al fondo del problema. El fondo del problema sigue siendo un bloqueo que está injustamente impuesto y mientras se hablan de cosas que alivian el bloqueo, no se está hablando todavía de las cosas a las que los cubanos tengamos que responder", agregó.
"Lamentablemente, todavía no tenemos muchos comentarios que hacer porque es más que todo noticias que prácticamente se acaban de anunciar ... Nosotros preferimos escuchar primero, estudiar después y opinar posteriormente", indicó Robaina.
Sin embargo la noticia golpeó a los más férreos anticastritas y fue acogida con optimismo entre los moderados de Miami.
"El que cualquiera pueda enviar dinero a Cuba para nosotros es una tranquilidad," opinó Eloy Gutiérrez Menoyo, dirigente de Cambio Cubano, que se opone al embargo económico estadounidense y favorece un diálogo con el gobierno del presidente cubano, Fidel Castro.
Con los cambios anunciados, "no solamente están ayudando al pueblo de Cuba sino que están ayudando también a que podamos vislumbrar en un futuro cercano una democratización dentro de Cuba en la cual el pueblo pueda eligir libremente su destino y sus gobernantes," señaló el disidente.
Entre las nuevas medidas, que según Clinton estuvieron diseñadas para aliviar el sufrimiento del pueblo cubano sin fortalecer al gobierno de Cuba, se encuentran:
La expansión de pagos para permitir que cualquier residente de Estados Unidos envíe fondos limitados a familias y organizaciones no gubernamentales en Cuba. Bajo las leyes actuales, sólo los cubanoamericanos están autorizados a enviar dinero a sus familiares.
La venta de suministros de alimentos y medicinas estadounidenses a organismos no gubernamentales, entre ellos grupos religiosos y el incipiente sector privado de Cuba, tales como propietarios de restaurantes y agricultores independientes. Estados Unidos prohibía anteriormente todas las exportaciones comerciales a la isla.
Un mayor contacto e intercambios entre atletas, científicos y otros, incluyendo la agilización del proceso de aprobación para tales visitas.
El equipo de béisbol de grandes ligas Orioles de Baltimore planea ir a Cuba esta semana para organizar algunos juegos de exhibición en beneficio de las organizaciones de ayuda humanitaria que trabajan en la isla.
Permitir vuelos fletados a localidades del interior de la isla y desde ciudades estadounidenses distintas de Miami.
Planes para modernizar los equipos de la cadena de radio y televisión Martí, con sede en Miami, que transmite material contra el gobierno cubano.
El lanzamiento de programas diplomáticos públicos en América Latina y Europa para mantener la atención concentrada en la necesidad de cambio en Cuba.