El Departamento de Estado declaró ayer que estaba evaluando un pedido colombiano de asistencia militar que según informes sería de 500 millones de dólares en los próximos dos años.
El portavoz de ese despacho, James Rubin, dijo inicialmente que el gobierno estadounidense "mantiene su más firme respaldo" al presidente colombiano Andrés Pastrana.
El ministro de Defensa colombiano Luis Ramírez vino a Washington la semana pasada y según se ha informado pidió ayuda militar para su país, que se encuentra estremecido por una cruenta ofensiva guerrillera. Ramírez conversó con funcionarios y miembros del Congreso norteamericano que favorecen la asistencia para procurar una rápida definición de la guerra civil colombiana.
Rubin dijo que el subsecretario adjunto estadounidense Peter Romero mantuvo una "excelente consulta" con Ramírez y el jefe del estado mayor colombiano, Fernando Tapias.
Las consultas giraron en torno al proceso de paz, los derechos humanos, y la lucha contra el narcotráfico, agregó.
Rubin dijo que Ramírez presentó un plan de las fuerzas armadas colombianas para intensificar su lucha contra el narcotráfico, incluyendo una lista de equipos que Estados Unidos podría aportar para ese motivo.
"Seguiremos estudiando estas propuestas", declaró Rubin. Sin embargo, enfatizó que "la solución negociada es la forma más viable de alcanzar la paz en Colombia".
Las leyes actuales imponen límites a la participación estadounidense a favor de las fuerzas regulares colombianas, debido a las acusaciones de violaciones de derechos humanos que se han lanzado contra ellas.
El presidente Bill Clinton se encuentra bajo presión de legisladores conservadores, encabezados por el senador Jesse Helms, para que ayude a Colombia a derrotar a las guerrillas, según informes publicados aquí.
De ser concedida esta solicitud, Colombia recibiría la tercera partida más importante de ayuda militar norteamericana, después de Israel y Egipto.
Estados Unidos acusó ayer a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de "manipulación cínica" del proceso de paz y responsabilizó personalmente a sus líderes Manuel Marulanda ("Tirofijo") y Jorge Briceño por el reciente aplazamiento de las negociaciones con el Gobierno. "Pedimos a las FARC comprometerse inmediatamente en negociaciones de paz sustanciales con el Gobierno de Colombia, para que pueda alcanzarse la reconciliación nacional y una paz duradera", dijo a la prensa el portavoz del departamento de Estado, James Rubin.
"La manipulación cínica que hacen las FARC del proceso de paz debe cesar inmediatamente", agregó.
"La responsabilidad por la suspensión de las negociaciones recae claramente sobre los hombros de los líderes de las FARC, Manuel Marulanda y Jorge Briceño", dijo Rubin. "Ellos son personalmente responsables de este retroceso", insistió.
A pesar de que manifiestan públicamente su voluntad de negociar la paz, dijo el vocero, "las FARC siguen lanzando sangrientos ataques que no responden a provocación alguna, y que causan numerosas víctimas, no sólo entre las fuerzas de seguridad colombianas, sino también entre muchos hombres, mujeres y niños inocentes".
"A pesar de sus protestas y de sus reclamos en favor de la paz, las FARC siguen secuestrando y asesinando brutalmente a colombianos, a ciudadanos norteamericanos y de otras nacionalidades", agregó.
Como demostración de buena voluntad en las negociaciones, dijo el portavoz, "pedimos a las FARC poner fin a todo secuestro y asesinato de civiles".
El año pasado, Estados Unidos había dado discretas señales de apertura hacia las FARC y responsables del departamento de Estado se reunieron incluso en secreto con representantes del grupo guerrillero en diciembre. Sin embargo, el asesinato de tres norteamericanos en marzo pasado, que permanece impune, provocó un endurecimiento de la posición de Washington. "Esa fue la gota que derramó el vaso", explicó un responsable del departamento de Estado que solicitó el anonimato.