Estados Unidos mantuvo su cheque en blanco de confianza al presidente Andrés Pastrana tras la crisis que sacudió a la cúpula castrense colombiana, pero en Washington los partidarios de una política más agresiva hacia Colombia parecen estar ganando terreno.
"Seguimos respaldando los esfuerzos del presidente Pastrana para hallar una solución al conflicto civil a través del proceso de paz", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Michael Hammer.
Un responsable del Departamento de Estado comentó por su parte que Washington confía "en que las fuerzas armadas de Colombia darán el mismo respaldo al nuevo ministro de Defensa" que al ministro dimitente, Rodrigo Lloreda, cuya salida desencadenó una crisis castrense en Bogotá.
Lloreda dimitió el miércoles en rechazo a la entrega por tiempo indefinido de una zona desmilitarizada de 42.000 kms cuadrados en el sur del país a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxista), acordada por Pastrana para lograr que aceptaran dialogar.
Según el funcionario del Departamento de Estado, que solicitó el anonimato, el gobierno norteamericano "lamenta la renuncia de Lloreda, dado que lo considerábamos como un ministro sumamente competente, con quien Estados Unidos tenía una muy buena y estrecha relación".
En el pasado, Washington había insistido en que el despeje no debía ser definitivo y advirtió que la desmilitarización de la zona no debía hacerse a expensas de la lucha antinarcóticos.
La renuncia de Lloreda pone en posición delicada al Gobierno demócrata del presidente Bill Clinton, enfrentado a críticas crecientes de sectores conservadores de la oposición republicana, que piensan que se está llegando a un callejón sin salida en Colombia.
"La renuncia del ministro de Defensa refleja un punto de vista que comparto desde hace tiempo" sobre el proceso de paz, explicó este jueves el republicano Benjamin Gilman, presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes.
Gilman criticó la iniciativa de Pastrana de "recompensar a las FARC con nuevas prórrogas de la zona desmilitarizada, donde ellos matan y secuestran a norteamericanos, disparan contra helicópteros antidrogas o detienen a la policía civil antinarcóticos, lo cual deja claro que no están negociando seriamente por la paz".
El portavoz de la Casa Blanca reconoció que se trata de un tema "difícil" pero se negó a pronunciarse en detalle sobre la estrategia del proceso de paz, afirmando simplemente que Pastrana "va por el buen camino".
"En el Congreso, los escépticos que reclaman una política más agresiva que imponga márgenes más estrechos parecen estar ganando terreno", comentó Rafael Fernández de Castro, de la Brookings Institution de Washington. Según el analista, la renuncia de Lloreda "probablemente incline la balanza en favor de los conservadores y Clinton tenga que cambiar un poco su política".
Estados Unidos brinda una importante asistencia militar a Colombia pero afirma que la misma se limita a la lucha antinarcóticos, versión rechazada por las FARC, que acusan a Washington de ayudar a la contrainsurgencia. Oficialmente, el personal militar y civil norteamericano desplegado en Colombia varía entre 150 y 275 efectivos, según la época del año y las actividades que se desarrollan.
"Su principal misión es el mantenimiento y manejo de radares de rastreo, y distintas operaciones antinarcóticos o de entrenamiento, vinculadas a la lucha contra la droga", indicó un responsable del Departamento de Estado. En el marco de esa ayuda, Estados Unidos también recibe militares colombianos en su territorio para cursos de formación e instrucción en el manejo de equipos, como barcos de patrullaje y vehículos especiales.
La crisis castrense fue recibida con particular inquietud en el Pentágono, que había establecido vínculos privilegiados con Lloreda.
"Hay una gran preocupación en el Pentágono porque se siente que se está llegando a un impasse en Colombia", comentó Fernández de Castro, que anticipó "repercusiones en la política antinarcóticos de Estados Unidos, con un probable endurecimiento de la misma".
"Ante la carta blanca que dio la adminitración Clinton a Pastrana tras su llegada al poder el año pasado, comienzan a elevar la voz sectores conservadores que les gustaría la imposición de una política estadounidense más enérgica", concluyó el experto.