Así como la primera golondrina no necesariamente anuncia la llegada de la primavera, el hecho que Jesse Helms haya cedido en su oposición al nombramiento de un nuevo embajador ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tampoco significa una tregua en la intensa pugna entre la Casa Blanca y el temido presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.
El senador, un acérrimo crítico de la ONU así como de la política exterior del presidente Bill Clinton, sorprendió con el buen humor con que anunció que Richard C. Holbrooke sería confirmado por el Senado hoy viernes.
Efectivamente, con Helms presidiendo, el comité ratificó el nombramiento en la mañana del miércoles en menos de un minuto, junto con 24 otros cargos diplomáticos, sin una sola referencia a los meses que el líder conservador se pronunciaba renuente a su aprobación.
Todo lo que demuestra que si hay algo que el presidente del comité sabe a ciencia cierta es aplicar a la política el dicho "donde pone el ojo, pone la bala". Aunque el senador es un Republicano ultraconservador que todavía defiende al general Augusto Pinochet como un "viejo amigo y aliado", y parece detestar la mayoría de los nombramientos del presidente Bill Clinton, sabe perfectamente cuando hay que transar.
Holbrooke es uno de esos casos. El veterano diplomático, que fue embajador en Alemania y secretario de Estado adjunto para Asuntos Europeos, goza de gran prestigio en el propio Senado como una figura de peso en el "establishment" ese demimundo que maneja los resortes del poder político y militar.
Por eso ni bien Holbrooke se disculpo ante el comité por haber sido "poco sensitivo" a las reglas éticas del servicio exterior cuando se reunió con diplomáticos aun siendo director de un banco privado, el senador se mostró inusualmente magnánimo y vaticinó la pronta confirmación del nombramiento.
Sin embargo en lo que respeta a algunos nombramientos claves para la política hacia Latinoamerica, Helms se muestra inflexible. Desde hace meses, por ejemplo, el senador viene demorando la audiencia necesaria para la ratificación de Peter Romero al cargo de secretario adjunto de Estado para Asuntos Hemisférico, cargo que viene desempeñando en función hace más de nueve meses.
Y a pocos días del receso veraniego del Senado, no se ha fijado ninguna fecha, según informó un funcionario del comité a este corresponsal.
El nombramiento de Romero, un diplomático de carrera que fue embajador en Ecuador antes de asumir su nuevo cargo en función, fue enviado al Senado en enero para reemplazar a Jeffrey Davidow que desde hace un año encabeza la embajada en México.
Romero tiene reputación de un dedicado y efectivo diplomático de carrera que goza del apoyo de la secretaria de Estado Madeleine Albright, quien tiene "buena onda" con Helms, el diplomático, oriundo de Nueva York de padre puertorriqueño, pero merma los altos contactos y la influencia política de un Holbrooke.
Y aunque la demora de casi un año de su confirmación amenaza con dificultar la conducta de las relaciones con los países de Latinoamerica, el Caribe y Canadá, además de crear un palpable malestar entre los funcionarios de carrera del departamento de Estado, nada indica, por lo menos por el momento, de que Helms cese su oposición.
Por otro lado, el senador había advertido a la Casa Blanca que el nombramiento de Romero traía "serios inconvenientes", lo que los analistas políticos sienten como el campanazo de la muerte.
"El problema no es solo Helms", confía un alto funcionario del departamento que hablo a condición de que no se le identifique. "Es cierto que Romero continúa teniendo el apoyo de Albright, pero lo que ha faltado es un decisivo apoyo de la Casa Blanca desde el momento en que hicieron el nombramiento".
Esta es una queja común que los críticos esgrimen contra Clinton-de que abandona a sus amigos y a algunos de sus nombramientos clave apenas surge alguna dificultad política con el Congreso.
De hecho, a raíz de la rivalidad que existe entre Clinton y uno de los líderes del bloque más conservador del partido Republicano, no sólo queda cuestionado el cargo principal en la formulación de la política hemisférica, sino también han peligrado otros nombramientos a importantes embajadas.
Buenos Aires, por ejemplo, no tiene embajador de Estados Unidos desde hace más de dos años, después que Helms primero bloqueó el nombramiento de James Dobbins, el entonces director para Latinoamerica del Consejo Nacional de Seguridad, y ahora rehusa otorgar una audiencia al nombramiento que la Casa Blanca envío como reemplazo, del banquero Hassan Nemazee de Nueva York, amigo personal del vicepresidente Al Gore.
Anteriormente el senador sureño prácticamente vetó al William Weld, un ex-gobernador Republicano de Massachussetts a quien consideraba demasiado progresista y que debía tomar la embajada en México. Lo mismo ocurrió con Brian Attwood, el ex-director de la Agencia Internacional de Desarrollo (AID) que debía ir a Brasilia. Ambos se retiraron de la lucha cuando se percataban que Clinton no estaba "100 por 100" detrás de ellos.
Funcionarios del comité aducen un artículo crítico a Nemazee de la revista Forbes, sin tomar en cuenta de que su dueño aspira a la candidatura Republicana para oponerse a Gore.
"Si fuera así no hubiéramos aprobado de plan a