Las voces oficiales permanecen en silencio, pero los analistas dicen que las señales -movilización militar, formación de una coalición y los pronósticos del clima- de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, que dejaron cerca de 7.000 muertos o desaparecidos, Estados Unidos ha dado pasos para formar una coalición con miras a poner fin a los grupos extremistas e interceptar los recursos financieros de los sospechosos.
Pero la estrategia estadounidense para combatir el terrorismo que muchos esperan, un ataque militar, no se ha materializado todavía. Pese al fuerte sentimiento público de un pueblo norteamericano dispuesto a tomar represalia, Estados Unidos ha desplegado firmemente sus fuerzas en ultramar, pero sin abrir fuego durante más de dos semanas.
Se cree que los principales objetivos de un ataque militar son el militante de origen saudita Osama bin Laden, su organización Al Kaidah (La Base) y el gobernante movimiento Talibán de Afganistán, que alberga a bin Laden y rehusó entregarlo a Estados Unidos.
Estados Unidos, que acusó a bin Laden de ser el autor intelectual de los atentados de 1998 contra dos embajadas estadounidenses en Africa, ahora sospecha de él como autor intelectual de los atentados contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono, cerca de Washington.
Las primeras expectativas de una ataque militar inmediato derivaron de la historia, ya que en 1998 Estados Unidos disparó misiles rápido. Sin embargo, analistas dijeron que el presidente George W. Bush se ha manejado para evitar los reclamos de una represalia inmediata, porque su gabinete es visto como lleno de conservadores de tipo militar.
Si no tuviera cierto tipo de personas de línea dura allí, ¿se hubiera podido contener al pueblo estadounidense y los políticos por tanto tiempo?", se preguntó Lawrence Korb, director de estudios del Consejo sobre Relaciones Exteriores.
Bush y su gabinete prometieron tomar acción para erradicar el terrorismo y han reiterado que no será una acción rápida, sino una misión a largo plazo que podría dejar bajas estadounidenses. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, expresó que la acción militar estadounidense no será una invasión masiva al estilo Día-D, pero sí una lucha larga y devastadora.
Los analistas dicen que la primera ronda de ataques podría ser dentro de unas dos semanas para evitar el debilitamiento de la coalición, y también razones más prácticas -las nevadas de octubre en Afganistán.
"¿Cuánto tiempo se podría mantener una coalición para nuestra guerra contra el terrorismo? ¿Cuánto tiempo se podría mantener el consenso estadounidense en torno a la guerra contra el terrorismo mientras no haya más que diálogo?", indicó Bill Taylor, un experimentado consejero en asuntos de seguridad internacional del Centro para Estudios Internacionales y Estratégicos.
Estados Unidos logró al menos promesas de respaldo a su guerra contra el terrorismo de algunos lugares inesperados del Oriente Medio, y también de Rusia y China.
Los analistas esperan que la primera ronda de ataque incluya acciones aéreas contra Afganistán, tal vez como una forma de cubrir la incursión de operaciones especiales hacia territorio montañoso, que está lleno de cuevas.
CUARTELES DE TALIBAN
"Esperaremos la inteligencia adecuada, atacaremos los objetivos de gran significado militar y simbólico", dijo Taylor. Los objetivos simbólicos podrían incluir los cuarteles del Talibán en Kabul, fueron evacuados en su totalidad, para prevenir que regresen a esos lugares, agregó.
Estados Unido continúa desplazando sus fuerzas dentro de la región cerca de Afganistán, un país rodeado más pequeño que el estado norteamericano de Texas, y fronterizo con Pakistán, Tayikistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Irán y China.