Estados Unidos reconoció ayer su primera baja en combate en Afganistán y el Pentágono indicó que los ataques con aviones dañaron un reducto en el que, supuestamente, había varios jefes de la milicia talibán.
La CIA reconoció ayer que uno de sus agentes de operaciones encubiertas, Johnny Spann, de 32 años, murió el pasado domingo durante un motín de talibán prisioneros en la fortaleza de la ciudad de Mazar i Sharif.
La CIA no dio más detalles sobre la muerte de Spann, cuyo cadáver recuperaron los soldados estadounidenses varias horas después de que los milicianos afganos, con el apoyo de bombardeos y fuerzas especiales estadounidenses, eliminaran a los amotinados.
El director de la CIA, George Tenet, calificó a Spann como "un héroe estadounidense" e instó a los otros empleados de la agencia a que "continúen la misión que Spann tenía como sagrada".
Según el Pentágono, cuatro soldados estadounidenses han muerto desde que Washington inició sus operaciones en Afganistán el 7 de octubre, pero el gobierno asegura que ninguno de ellos murió en combate sino en accidentes fuera del territorio afgano.
La administración Bush se ha preocupado de minimizar las bajas estadounidenses en esta campaña, y la estrategia del general Tommy Franks, jefe del Comando Central que supervisa la acción, ha asignado un papel central a las milicias afganas para la lucha en el terreno.
Las unidades secretas de combate de la CIA y miembros de las fuerzas especiales han operado dentro de Afganistán incluso desde antes del comienzo de la campaña de ataques aéreos hace casi dos meses.
El portavoz del Pentágono, contraalmirante John Stufflebeem, dijo ayer que en la jornada más reciente de ataques aéreos participaron unos 120 aviones, de los cuales 100 proceden de portaaviones. Stufflebeem, dijo que EU no tiene información que confirme si alguno de los ataques causó la muerte del jefe talibán Mohamed Omar, o del saudí Osama bin Laden, cabecilla del grupo Al Qaeda.
OMAR PIDE QUE NO SE RINDAN
Los talibán resisten en su bastión sureño de Kandahar la embestida de fuerzas leales a los jefes de las tribus locales, mientras algunas fuentes afirman que su líder supremo, el "mulá" Mohamed Omar, llamó por radio a sus combatientes a que sigan luchando.
El antiguo embajador de los talibán en Pakistán, Abdul Salam Zaeef, aseguró que el mulá Omar está sano y salvo después del bombardeo y que ningún líder destacado de la milicia se encontraba en el lugar cuando fue atacado.
"No evacuéis ninguna zona. Esto no es una cuestión de tribus, es una cuestión del Islam", instó el mulá en un discurso radiado.