Estados Unidos confía en que su reunión de hoy con China sea constructiva, pero por si acaso dispone de una lista de posibles medidas políticas, militares y económicas contra Pekín si esas entrevistas fracasan.
El presidente de EU, George W.Bush, "espera que la reunión sea constructiva, pero eso es algo que las dos partes tienen que demostrar. Ese es el objetivo de Estados Unidos, y el presidente (Bush) espera y cree que también lo será para China", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
EU y China celebran en Pekín su primera reunión tras la liberación de los 24 miembros de la tripulación del avión espía EP-3 estadounidense que colisionó con un caza chino el pasado 1 de abril.
Mientras la delegación estadounidense, integrada por el subsecretario adjunto de Defensa, Peter Verga; el director del Departamento Asia-Pacífico para China, Phil Greene; y el general Neal Sealock, agregado militar en la Embajada de EEUU en Pekín, entre otros altos funcionarios, prepara esas entrevistas en que reclamará la devolución inmediata de su avión espía (valorado en 80 millones de dólares), los principales asesores de seguridad nacional de Bush tienen prevista una reunión para hoy.
Los secretarios de Estado, Colin Powell, y de Defensa, Donald Rumsfeld, se reuniran con la asesora de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Condoleezza Rice, y otros altos funcionarios para calibrar la situación respecto de China.
También se revisaría la petición de Taiwán para que EU venda armamento sofisticado, a lo que China se opone por considerar a la isla como una provincia rebelde que ha de anexionarse en el futuro.
Las autoridades estadounidenses ven la reunión de Pekín como el instrumento que permitirá determinar cómo serán las relaciones de los dos países en el futuro.
Entre las medidas barajadas por el Gobierno de Bush están la concesión de visados de tránsito o para visitar territorio estadounidense a los políticos taiwaneses, reducir o eliminar los intercambios de programas oficiales o limitar los contactos entre sus militares.