Residentes en la Isla del Padre criticaron una propuesta de las fuerzas armadas estadounidenses para trasladar a esa zona, considerada como un refugio de vida silvestre, las maniobras de guerra realizadas en la isla municipio de Vieques, Puerto Rico.
La Isla del Padre ha sido protegida desde hace tiempo contra la contaminación y la urbanización. Incluso una llanta desechada en sus playas puede acarrear una multa de 5,000 dólares, por lo que pocos residentes locales pensaban que los militares considerarían siquiera trasladar ahí sus maniobras.
"Ellos han asumido muchos problemas para cuidar este lugar. Abrirlo a los bombardeos es muy extraño", dijo Joe Méndez, de 48 años, un guía de turistas en Laguna Madre, una estrecha bahía que alberga a especies naturales protegidas entre la isla y el estado de Texas. La isla está libre de tráfico comercial aéreo. La tierra en la bahía es rural, promediando un residente por cada 7,74 kilómetros cuadrados.