Los evangélicos cubanos alcanzaron ayer por primera vez el principal escenario público de su país, la Plaza "José Martí" de La Habana, donde comulgaron con Dios, pero también con la Revolución socialista que encabeza Fidel Castro.
Todos los oradores de la jornada saludaron la presencia del presidente cubano, buena parte de su gabinete y altos dirigentes del gobernante Partido Comunista.
Un pastor de la Iglesia Evangélica Libre, primer orador del programa, pidió a Jesucristo que "bendiga a nuestras autoridades" y que "bendiga a nuestro presidente", mientras que otro religioso saludó al "querido compañero Doctor Fidel Castro".
La Celebración Evangélica Cubana en La Habana concluyó una serie de 17 festividades similares realizadas en igual cantidad de ciudades del país, auspiciadas por 49 iglesias y denominaciones protestantes, la mayoría de las existentes en el país, en las que se desarrollaron los temas "amor, paz y unidad".
En el consenso logrado para la celebración "hemos confirmado la unidad de la densidad", dijo el pastor Pablo Oden Marichal, uno de los dos evangélicos diputados al parlamento nacional, quien fue el principal predicador de la actividad.
Durante dos horas y cuarenta minutos, algunas decenas de miles de fieles siguieron los cánticos y bailes de fuerte contenido nacionalista bajo las banderas cubana y la del Consejo de Iglesias de Cuba, que agrupa a 25 de las denominaciones participantes.
Al igual que en tres celebraciones de carácter nacional anteriores (en Baracoa, Holguín y Camagüey) el canal 2 de la televisión local transmitió el acto en vivo, así como Radio Habana Cuba, a través de sus frecuencias internacionales.
En un gigantesco mural en el frente de la Biblioteca Nacional, varias manos de diversos colores sostienen la Cruz sobre la inscripción "Jesucristo por todos y para todos".
En ese mismo lugar un año y medio atrás, una enorme efingie de Cristo presidió la misa campal del papa Juan Pablo II, que también con la presencia de Castro, congregó cerca de un millón de personas.
Unos 200 invitados extranjeros estuvieron presentes en la Plaza de la Revolución, la mayoría de ellos provenientes de Estados Unidos y Canadá. La Secretaria del Consejo de Iglesias de Estados Unidos, Johan Brown Campbell, una de las oradoras, pidió a los presentes que "nos disculpen a nosotros por todo el sufrimiento que las acciones de nuestro gobierno han hecho a ustedes".
Añadió que entre personas de fe no hay barreras ni embargos, y pidió pan para los pobres y libertad para los cautivos.
Otro orador fue el pastor norteamericano Lucius Walker, quien encabeza la organización humanitaria "Pastores por la Paz", que recién realizó la novena caravana de la amistad que llevó a la isla 70 toneladas de medicamentos y equipos médicos.
"Hemos venido a estar con ustedes a pesar de las amenazas de nuestro propio gobierno", dijo Waslker a explicar que cada uno de los 89 pastores presentes en la caravana se arriesga a una multa de 55.000 dólares por estar en Cuba.
Según estudios académicos, un 85% de los 11 millones de cubanos tiene algún grado de religiosidad, pero sólo un 15% tiene creencias estructuradas, es decir, católico, evangélico o practicante de Santería Cubana, culto de origen yorubá.
El 75% restante tiene una religiosidad fruto del sincretismo de las creencias predominantes.
Con su presencia en esta jornada, el presidente cubano da continuidad a la política oficial de igualdad para todas las religiones. También estuvo presente en la misa papal en enero de 1998 y en una festividad judía en diciembre de ese año.