El ex presidente argentino Raúl Alfonsín, quien en 1983 capitaneó el retorno del país a la democracia tras siete años de dictadura, fue traslado ayer a Buenos Aires en estado crítico, pero estable tras un accidente automovilístico en la Patagonia.
Alfonsín arribó en un avión ambulancia con varias costillas rotas y lesiones pulmonares y de inmediato fue conducido al Hospital Italiano, seguido por numerosos policías, varias ambulancias, simpatizantes, periodistas y curiosos.
"Ha tenido un viaje perfecto y está estabilizado", dijo en la puerta del hospital el alcalde de Buenos Aires, Fernando de la Rúa, candidato presidencial por la Alianza opositora de la que Alfonsín fue uno de los fundadores.
Agregó que los médicos emitirían un parte sobre su estado ni bien completen una evaluación del paciente.
El ex presidente de 73 años salió despedido el jueves a la noche a través del parabrisas de una camioneta en un camino de la Patagonia cubierto por hielo y nieve cuando el chofer perdió el control en una curva y el vehículo dio varias vueltas.
Su estado causó alarma avanzada la noche del jueves, cuando los médicos que lo atendían en un hospital de la provincia de Río Negro, 1.000 kilómetros al sur de Buenos Aires, dijeron que su condición había empeorado y que se temía por su vida.
Pero sus funciones vitales luego se estabilizaron, llevando alivio a todos los argentinos. Alfonsín, quien gobernó entre 1983 y 1989, es uno de los políticos más apreciados y respetados, incluso por sus más acérrimos rivales.
El ex presidente estaba en la Patagonia haciendo campaña para la Unión Cívica Radical (UCR), integrante de la Alianza de centro-izquierda que busca desplazar del poder en los comicios de octubre al partido peronista del presidente Carlos Menem.
Alfonsín, que sufre de problemas cardíacos, ya estuvo al borde de la muerte por otro similar en 1972, cuando el auto en el que viajaba por una ruta de la provincia de Buenos Aires -también haciendo campaña política- perdió el control bajo la lluvia y le produjo la fractura de varias costillas.
Poco antes, el doctor Jorge Frati Soria, que lo atendió en la Patagonia, dijo que el ex presidente respiraba asistido por un aparato debido a sus lesiones.
"Las costillas quebradas es lo que hace que no pueda tener su mecánica respiratoria normal, además del dolor, por eso está con sedantes y con asistencia respiratoria", afirmó.
Alfonsín acudió a Río Negro a apoyar la campaña del gobernador Pablo Verani con miras a los comicios provinciales de la semana próxima. Aunque Verani y otros dos funcionarios iban también en la camioneta, Alfonsín, que no llevaba puesto el cinturón de seguridad, fue el único lesionado.
"Ibamos despacio (pero) había nevado mucho y el asfalto se pone como una pista por el hielo. Dimos tres o cuatro vueltas, pero a la primera vuelta Alfonsín salió despedido por el parabrisas hacia la ruta", dijo Verani.
Alfonsín, un abogado de la provincia de Buenos Aires, llegó al poder en 1983 tras siete años de régimen militar y su primera tarea fue reestructurar el sistema judicial, desarticulado por la represión estatal.
Entre 15.000 y 30.000 personas desaparecieron durante la "guerra sucia", lanzada por los militares contra la guerrilla izquierdista y sus simpatizantes.
En un paso decidido, Alfonsín ordenó el juicio de los jefes militares, varios de los cuales fueron enviados a prisión.
Sin embargo, los uniformados, acostumbrados a estar siempre en el centro de la política argentina, intentaron luego derrocarlo. Con los fantasmas de los alzamientos a sus espaldas, el gobierno de Alfonsín sancionó polémicas leyes limitando las acciones judiciales contra los militares.
A la larga fue la economía y no el ejército lo que torció su brazo, obligándolo a entregar el poder al presidente electo Menem en julio de 1989, seis meses antes del tiempo previsto.
Menem indultó y dejó en libertad a los jefes del régimen, aunque varios de ellos volvieron luego a prisión por el robo de bebés bajo la dictadura, un cargo no cubierto por el indulto.