Una jueza federal excluyó ayer todas las pruebas relacionadas con la expasante de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky, de la demanda por acoso sexual presentada por Paula Jones contra el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton.
El fiscal especial del caso Whitewater había solicitado a la jueza federal Susan Webber Wright que suspendiera toda la recolección preliminar de pruebas en el caso Jones.
La magistrada negó la solicitud, pero descartó que se incluyera en el caso cualquier prueba sobre la supuesta relación entre Clinton y Lewinsky.
"La parte demandante y los acusados no pueden seguir realizando investigaciones de los asuntos que atañen a Mónica Lewinsky", dijo Wright en su decisión. "Además, cualquier prueba que tenga que ver con Lewinsky deberá excluirse del juicio en este asunto", añadió.
La decisión ayuda a Clinton y, en efecto, mantiene el curso del proceso para que comience con la selección del jurado a finales de mayo.
"Los intereses principales de la presidencia militan en contra de cualquier retraso indebido que pudiera ser causado al permitir que la demandante utilice el asunto de Mónica Lewinsky", expresó Wright. "No puede haber duda de que una solución rápida de este caso es beneficiosa para todos", indicó la jueza.
Los abogados de Jones señalaron que apelarán la decisión. "Creemos que esta decisión es claramente errada y representa simplemente un error y un abuso de autoridad", dijo en un comunicado la firma de abogados Rader, Campbell, Fisher and Pyke, de Dallas.