Andy Murray que alcanzó los cuartos de final del Abierto de Australia tras superar con comodidad al francés Gilles Simon en hora y media (6-3, 6-1 y 6-3), reconoció que se enfrentó a un rival mermado físicamente.
"Noté ya en los primeros juegos que Simon tenía dificultades. No se movía bien, sobre todo por su parte derecha. Solo traté de terminar el partido lo más rápido que pude y prepararme para el próximo compromiso", expresó Murray.
"Es difícil jugar así porque las emociones condicionaban bastante la situación”, explicó.