La justicia peruana comenzó ayer a exhumar los cuerpos de guerrilleros muertos durante el rescate de rehenes de la residencia del embajador de Japón en Lima, tomada a fines de 1996 por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).
La investigación, encabezada por la fiscal Flor de María Alva, siguió a denuncias de organismos de derechos humanos de que al menos dos de los rebeldes fueron ejecutados tras su rendición.
La semana pasada, un procurador que investiga violaciones a los derechos humanos denunció al ex presidente Alberto Fujimori, a su prófugo ex asesor de Inteligencia Vladimiro Montesinos y al ex Comandante General de las Fuerzas Armadas Nicolás Hermoza por las presuntas ejecuciones.
Los primeros cuerpos exhumados por médicos forenses en el cementerio de Comas, arenal donde las humildes familias del distrito del norte de Lima entierran a sus muertos, fueron el de Eduardo Cruz Chávez o "Tito" y otro no identificado.
Según Ronald Gamarra, procurador adjunto para el tema de Derechos Humanos, en el cuerpo de la persona no identificada se encontraron evidencias de dos impactos de bala en la cabeza y uno en la pierna izquierda.
Los ataudes, que pudieron ser vistos por periodistas y algunos familiares de los guerrilleros desde cinco metros de distancia debido al férreo control policial, estaban a un metro y medio de profundidad.
Lemas como "el pueblo exige justicia y sanción" y "vuestra sangre derramada jamás será olvidada" fueron constantes durante las exhumaciones de los cuerpos que eran colocados en bolsas de color negro una vez retirados de los astillados ataudes.
Tito, uno de los mandos militares del MRTA que irrumpió en la residencia con 13 camaradas, entre ellos su líder Néstor Cerpa, fue uno de los que más se opuso al fin pacífico del secuestro, que acabó a sangre y fuego tras 126 días de cerco, según la policía.
La toma de la residencia del embajador se produjo durante un homenaje al emperador japonés al que asistían unas 700 personas entre funcionarios, militares, empresarios y diplomáticos.
El rescate, considerado entre los más eficientes del mundo debido a que dejó sólo un rehén muerto, frente a 25 por ciento del total que dejan en promedio este tipo de acciones, se produjo sorpresivamente mediante túneles cavados bajo la residencia.
Además del rehén fallecieron dos militares, fuera de todos los guerrilleros.
Las pericias judiciales se harán durante toda la semana en los cementerios de Chosica, Vitarte, Pamplona, Lurín, Zapallal de Puente Piedra, Carabayllo, Villa María del Triunfo, Sauces de San Juan de Lurigancho y Cieneguilla.
El tema de las supuestas ejecuciones tomó fuerza luego que un ex rehén, el funcionario japonés Hidetaka Ogura, afirmó que vio rendirse a dos rebeldes durante el rescate.