A su arribo de Europa, donde trató de atraer a inversionistas proclamando la situación política estable de Paraguay, el presidente Luis González Macchi se encontró con versiones de un inminente golpe de estado y con demandas de su vicepresidente, Julio César Franco, para que se introduzcan cambios urgentes a fin de superar la crisis económica y social del país.
La peculiar política paraguaya permitió que el titular del poder ejecutivo perteneciera al oficialista Partido Colorado y la vicepresidencia se otorgase al principal partido de oposición, el Liberal Radical Auténtico (PLRA).
En medio de sus discrepancias y enfrentamientos verbales, ambos políticos tendrán teóricamente que cumplir sus mandatos respectivos hasta el 15 de agosto del 2003.
Sin embargo, analistas económicos locales vaticinan la caída de González Macchi en menos de seis meses, no por efectos de algún levantamiento militar, sino debido a la economía, que comenzó a desplomarse ante la falta de fondos para cumplir con los compromisos estatales.
Franco, que ganó las elecciones vicepresidenciales del 13 de agosto último, afirmó días atrás en un acto público que "mi partido levanta su voz para gritar con fuerza que son necesarios cambios urgentes".