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Existe una esperanza

El campeón olímpico de salto de longitud, Irving Saladino, logró ayer un triunfo en la prueba Herculis, en Mónaco, novena parada de la reconocida Liga de Diamante. El panameño ahora apunta hacia los Juegos Olímpicos.


Rogelio Adonican (rogelio.adonican@epasa.com) / PANAMA AMERICA

De vuelta a la senda del triunfo. Luego de la victoria de Irving Saladino en el “Herculis”, en Mónaco, novena parada de la Liga de Diamante, los panameños toman más fuerza para apoyar al campeón olímpico de salto largo en los Juegos Olímpicos de Londres, que serán inaugurados el 27 de julio.

Saladino ayer dio una muestra de lo que puede hacer en los Juegos. Y es que triunfó al mejor estilo de los tiempos dorados del panameño, cuando pegaba de primero y dejaba a los enemigos atónitos y al borde del nocaut, para tomar la cima y no soltarla más.

El primer salto del panameño en Mónaco fue de 8.16 metros, siendo esta la mejor marca del año del nacido en Puerto Escondido, provincia de Colón.

El conocido “C-3” en el salto regaló tabla, para lograr un brinco válido y poner a temblar a sus contrarios.

A diferencia de otras pruebas donde el panameño vio acción--incluyendo los mundiales de Atletismo en Berlín (2009) y en Daegu, Corea del Sur, el año pasado--, en esta ocasión el colonense se vio más decidido y con muchas ganas de gritarle a Panamá, que tengan fe en su campeón.

Hay que resaltar que Saladino no triunfaba en la Liga de Diamante, desde que ganó el Meeting de París en el 2011, con un salto de 8.40 metros.

Desde ese entonces el panameño falló en el mundial y no regresaba a la fosa, aquejado por viejas lesiones en la rodilla, que lo sacaron de acción por casi un año, poniendo en duda su participación en los Juegos Olímpicos.

En el segundo salto el panameño volvió a fallar, por poco, tocando la línea. Los correctivos de su entrenador Florencio Aguilar no se hicieron esperar. Saladino, luego de fallar, acudió a las gradas para conversar con Florencio, volver a la pista y seguir en la faena.

Es un alivio que Saladino nuevamente rebasara la marca de los 8 metros, cosa que no logró la semana pasada en Londres. Y es que por segunda vez en la prueba el panameño hacía un salto válido de 8.06 metros.

El salto no pasaba su mejor registro en la prueba, pero dejaba en evidencia que cuando el campeón olímpico está enfocado y cómodo, puede lograr un triunfo sin muchos sobresaltos.

La pesadilla de Irving se repitió en el cuarto y quinto saltos, donde volvió a cometer falta, viendo cómo Michael Watts se le acercaba peligrosamente, con un salto de 8.12 metros, que al final solo le sirvió para terminar en el segundo puesto de la competencia.

El cierre de la justa atlética fue fácil y en pelo, como dirían los hípicos, cuando Saladino marcó un salto de 6.65 metros, para sellar un triunfo importante en las aspiraciones del panameño de repetir el oro.

De seguro, todo Panamá espera que Saladino, ese orgullo nacido en esta nación, se esté encontrado con su mejor versión y que este triunfo no sea un caso aislado en su carrera.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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