Ocho expertos estadounidenses llegaron ayer a Buenos Aires para sumarse a las investigaciones sobre las causas del accidente del avión Boeing-737 que causó 67 muertos la noche del martes, en medio de las demandas de los familiares de las víctimas por una detallada explicación de la tragedia.
La comitiva estadounidense está presidida por el titular de la Junta de Accidentes Aéreos de ese país, Robert Maquintosh, e integrada por un representante de la empresa Boeing, Denis Rodríguez, entre otros. Poco después de su llegada, dos especialistas se trasladaron a los hangares de la empresa Lapa en el aeropuerto bonaerense Jorge Newbery y al lugar del accidente, frente a la estación aérea, para iniciar los estudios. También se prevé que integrantes del grupo norteamericano mantengan reuniones con autoridades civiles, militares y judiciales argentinas que investigan las causas del accidente.
El Boeing 737-200, con 100 personas a bordo (95 pasajeros y 5 tripulantes) se dirigía desde el aeropuerto bonaerense Jorge Newbery a Córdoba (700 km al norte), pero no logró despegar y se estrelló tras una carrera descontrolada en la que arrancó las rejas de la terminal aérea y atravesó la avenida Costanera, frente al Río de la Plata.
En su descontrolada carrera, el avión fabricado en 1970 embistió a tres automóviles y arrancó el refugio de una parada de autobuses, clavándose muy cerca de un campo de entrenamiento de golf.
El juez federal Gustavo Literas, a cargo del caso, estimó ayer que de no haber existido un talud en el campo de golf, donde se estrelló e incendió la nave aérea, "la tragedia hubiera sido aún peor", ya que en el lugar se encontraban entrenando unas 200 personas.
El aparato fue construido en 1970, según la publicación especializada Airliner Monthly News, y ese año cumplió su primer vuelo.
En un primer momento perteneció a la firma inglesa Britania Airways, que la vendió a la francesa TAT, pero desde 1997 Lapa lo alquilaba a la firma internacional ILFC, bautizándolo con el nombre de la estrella "Vega". Según un comunicado emitido por Boeing en Seattle, el avión accidentado había acumulado aproximadamente 41.300 vuelos y 67.400 horas de vuelo. En declaraciones a la prensa, Literas admitió que "está dañada" una de las cajas negras de la nave aérea, en las que se graban las conversaciones de los pilotos con la torre de control, un elemento fundamental en las pericias.
El presidente Carlos Menem retomó ayer la polémica sobre la seguridad y ubicación del aeroparque bonaerense Jorge Newbery, con más de 300 vuelos diarios, e instó al Gabinete nacional a que "con extrema urgencia" analice su definitivo cierre.
Según el portavoz oficial de la reunión, el mandatario "ha dicho que aprovechemos el impacto que el accidente ha producido para tomar las medidas racionales que corresponden y una de esas medidas racionales es analizar con extrema urgencia el posible cierre (del Aeroparque) y traslado de operaciones a un lugar más seguro".
Asimismo, recordó que uno de los proyectos del oficialismo fue la construcción de una aeroisla sobre el Río de la Plata, que finalmente, fue descartado por su alto costo y su supuesto impacto ambiental.
Antes de iniciar la reunión de gabinete, Menem y sus ministros participaron de un oficio religioso en la capilla de la residencia de Olivos, en el que rindieron un homenaje a las víctimas del accidente aéreo.