Ocuparse de “sanar al niño interno, reconocer sus propias responsabilidades y mirar realmente dentro de mí y saber que lo que yo estoy viviendo es lo que yo he creado”, es clave para lograr la paz interna, para ser feliz, para que haya balance.
De lo anterior está convencida Amparo Garzón, pintora colombiana estudiosa de la "psique", quien ve al ser humano como protagonista de su propia sanación y de la especie, en la medida en que mira a la vida, a los demás y al universo con ojos de amor, el sentimiento que debe primar para que la dicha sonría a todos.
Amparo Garzón tiene una maestría en Reiki, es experta en hipnosis clínica, dinámica y holística (Centro Integral de Hipnoterapia, de Miami, Florida, Estados Unidos), ha realizado investigaciones en terapia del color, terapia de sanación y terapia del arte, ha estudiado a profundidad (y aplica estos conocimientos en su vida personal y profesional) las diferentes técnicas de meditación, al igual que el poder de la energía en procesos creativos y la Geometría sagrada.
Por si fuera poco, esta artista que apuesta por un mundo más sensible, donde predomine la energía positiva -donde el niño interno de cada uno haya sido reconocido, sanado y sus heridas cicatrizadas- ha realizado cerca de 100 exposiciones colectivas y alrededor de 120 individuales.
Amparo Garzón, tiene 34 años como artista. Nos cuenta que empezó de manera informal.
Estudió a los pintores metafísicos. Durante 25 años profundizó en el realismo mágico: en la literatura, el teatro, la pintura...
“Es una escuela, con un lenguaje”, nos recuerda y explica que al trabajar realismo mágico aprendió simbolismo, simbolismo colectivo. Y fue así como definió el camino que quería seguir en su arte.
Entonces, para ella es siempre un proceso de descubrimiento, exploración, pleno de hallazgos este “ir al mundo interior y traer la información y ponerla en lenguaje codificado”, este sacar a relucir esa parte magnífica que hay dentro de cada uno, que todos poseen”.
Conocedora de las emociones de las personas, devota del arte de la meditación, practicante del Yoga, ella se esfuerza siempre en comprender al ser humano en cuerpo, mente y espíritu, en bello arte utiliza la psicología del color. Está convencida de que el arte sana, purifica, enaltece.
Ella es portadora de un remedio eficaz para la felicidad: la energía positiva, el amor como elixir para sacar los miedos, para derrumbar murallas que separan a la humanidad, para librar batallas internas y externas contra enemigos visibles e invisibles...