L os habitantes de La Arena, en Chitré, son famosos por diversas costumbres, entre estas: el trabajo con el barro, la música, la danza, y qué decir del pan.
La alfarería representa una de las tradiciones en este corregimiento, e involucra todo un proceso de trabajo, que ha cambiado con el pasar del tiempo.
En principio, los artesanos del barro tenían su propio manual de procedimiento para hacer este trabajo, que consistía en sacar el barro, luego secarlo y una vez seco, se pilaba; al día siguiente se mezclaba con arena y se amasaba hasta que en las manos quedara la menor cantidad de mezcla. Este era el punto ideal para comenzar a trabajar la pieza.
Actualmente, parte de ese proceso ha cambiado. Quizás como un recurso para reducir el tiempo de trabajo, además de la mejora en la presentación de las piezas de barro. Hoy se logra un mejor acabado, pintando las vasijas con colores preparados y esmaltándolas con barniz.
Y, aunque muchos procedimientos de producción y comercio han variado, por el acelerado ritmo de la sociedad, todavía hay quienes no desisten en su amor por las artes manuales y las sensaciones que le produce el construir obras de todas las dimensiones a través de las bondades del barro.
Estas son las expresiones que identifican al artesano panameño y especialmente el interiorano que no renuncia a deslumbrar con su talento y esmero a quienes todavía disfrutan de los productos salidos de las manos prodigiosas de nuestros hombres y mujeres.