Los Serafines tienen un ángel de la guarda y se llama Francisco Rodríguez. El venezolano escribió el domingo otro capítulo en la que hasta ahora ha sido una irrupción fenomenal en las mayores, ahora en el escenario de la Serie Mundial
El brazo del venezolano silenció por completo a los bateadores de los Gigantes durante tres entradas, dejando el terreno preparado para que su equipo se repusiese de un marcador adverso y llevarse una victoria 11-10 y empatar la serie a un juego por bando.
"Es algo increíble. Pareciera que estoy en un sueño y no quiero despertar"", dijo Rodríguez rodeado de una muchedumbre de reporteros en el camerino de los Serafines.
A sus 20 años y 286 días, Rodríguez es el lanzador más joven en ganar un partido en una Serie Mundial, un honor que antes pertenecía a Joe Bush, de los Atléticos, que lo hizo el 9 de octubre del 1913, cuando tenía 20 años y 315 días.
Rodríguez está en boca de todos y es el niño mimado de una fanaticada de Anaheim que enloqueció por su espectacular faena tras no actuar en el primer juego. No sólo tiró tres entradas perfectas, retirando en fila a nueve bateadores, sino que también se dio el lujo de poner en su lugar a Barry Bonds, la super estrella de los Gigantes, a quien sacó con un roleta fácil a primera.
Cuando entró en el sexto episodio los Serafines perdían 9-7, pero su sensacional recta que rompe las 95 millas por hora, además de su slider, parecieron cambiar la dinámica de un partido que se inclinaba a favor de los Gigantes.
Los Serafines reaccionaron enseguida, anotando a cuentagotas en las siguientes entradas, culminando con el jonrón de dos carreras de Tim Salmon en la baja del octavo, que puso el marcador 11-10.
Una prueba palpable de la cátedra de pitcheo que dictó en el Edison Field fueron los 26 lanzamientos que hizo, 23 de éstos strike, para un total de cuatro ponches.
"Estuvo tremendo. "Nos paró en seco"", señaló Dusty Baker, el dirigente de los Gigantes. "Para ser un pitcher tan joven, lanza muchos strikes, buenos strikes. Cuántos innings lanzó? Tres? Eso es bastante para un muchacho"", sentenció.
La victoria fue su quinta en la postemporada, luego que sumó el par en cada una de los dos anteriores, ante los Yanquis de Nueva York y los Mellizos de Minnestoa. Empató el récord de victorias en una sola postemporada que Randy Johnson recién había fijado el año pasado con los Diamondbacks.
Muchos comentan que su ascenso a las Grandes Ligas, apenas un mes antes del final de la campaña regular, fue una bendición para los Serafines y, entre tantas que se dicen sobre él, hay quienes lo señalan como el angel de la guarda"" de un equipo al cual pocos le auguraban estar en la Serie Mundial.
"Como dicen soy el angelito menor, pero yo sólo quiero seguir ayudando al equipo"", manifestó. Esto está temprano, apenas vamos por el segundo partido y ahora hay que ir a San Francisco en búsqueda de ganar uno o dos partidos para volver acá"".
Estoy viviendo mi mejor momento como pelotero...Esto es un sueño hecho realidad. Primera Serie Mundial y puedo saborear una victoria, es increíble"", acotó. Esto no pasa todo los días y hay que vivirlo"".
Rodríguez tampoco se dejó intimidar por Bonds, a quien los pitchers de Anaheim le dieron cuatro bases por bolas el domingo. Pero Rodríguez lo encaró y parece ser el hombre indicado para detener al jonronero. Barry Bonds es un ser humano. Si le haces los pitcheos correctos y necesarios lo puedes poner out"", sentenció.