El Barcelona, de la mano de Guardiola, parecía ganarlo todo. Tenía esa picardía de los novios primerizos, esa mirada de ganador, vista en los tiempos de los nobles caballeros... ese Barcelona tenía pinta de indestructible.
Pero la derrota amenaza, la derrota se asoma, la derrota estaba cerca... hasta que apareció Etoo, en esta ocasión, en otra podrá ser Messi o Henry.
El Barcelona demostró ayer que es un equipo terrenal, que puede ser franqueado por un buen planteamiento o un equipo aguerrido como el Betis.
Barcelona lucha por el trébol (Champions, Liga y Copa), pero para ganarlo todo, no se puede dar el lujo de perder, mucho menos en Europa, plato fuerte de cualquier temporada.
Es cierto que ayer no se perdió, que el empate llegó justo, pero la sombra del revés estuvo allí y a los equipos grandes se les exige más, precisamente por su condición de favoritos.
El superequipo de Guardiola ayer vivió momentos difíciles, es cierto que casi todos sus jugadores vieron acción en la fecha FIFA, pero para una afición con ganas de ganarlo todo, eso no es suficiente excusa.
Barcelona tiene con qué, eso lo sabemos, pero tampoco puede descuidar una noche, pero Juventus, Manchester y compañía pueden causar daño, mucho daño, y de seguro eso lo tiene hoy en su mente más de un catalán que sueña con esta tercer orejona. Nada será fácil. Ayer se demostró.