Nada menos que 18 años tuvieron que pasar para que los Falcons de Atlanta volviesen a disputar un Super Bowl, el segundo en sus 51 años de historia, y tener la oportunidad de lograr el primer título.
Dentro de la organización de los Falcons nadie quiere recordar la frustración que dejó la derrota por 34-19 que sufrieron en 1999 cuando se enfrentaron a los Broncos de Denver del legendario exmariscal de campo John Elway que puso broche de oro a su brillante carrera profesional.
Lo anterior es historia y el presente es que los Falcons, que en el Super Bowl que perdieron, la edición Trigésima Tercera, eran conocidos por el apodo de los "Pájaros Sucios", se encuentran en Houston listos para jugar el partido del año y lo harán sin presión, sin preocuparse de la historia de su rival y con un ataque demoledor.
El primer convencido que los Falcons tienen mucho que ofrecer en el campo cuando el domingo se enfrenten a los Patriots en el NRG Stadium de Houston, es el entrenador en jefe del equipo de Atlanta, Dan Quinn, quien en su segundo año en el cargo, advierte que para nada saldrán al campo con presión o condicionados por el rival.
"Se perfectamente al equipo que nos vamos a enfrentar, lo hice con los Seahawks de Seattle y también lo que nosotros contamos dentro de la plantilla", subrayó Quinn. "Llegar al Super Bowl no es una recompensa, sino el jugar bien y ganar".