La fallida marcha pacífica del aspirante liberal a la Presidencia de Colombia, Horacio Serpa, demostró el sábado que la extensa área desmilitarizada para las negociaciones del Gobierno con la guerrilla de las FARC es en realidad un territorio dominado por el grupo armado.
Serpa intentó llegar con unos 10,000 simpatizantes a la zona neutral establecida en 1998 para las negociaciones que el Ejecutivo estableció al año siguiente con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), para pedir que se agilice el proceso, pero se lo impidieron guerrilleros fuertemente armados que minaron la ruta.
"Es inaudito", expresó Horacio Serpa, uno de los favoritos para ganar las elecciones presidenciales de mayo próximo en sustitución del conservador Andrés Pastrana, que lo derrotó en los comicios de 1998.
El bloqueo de la marcha de Serpa fue calificado por Pastrana, como "grave para el proceso de paz" con la guerrilla más grande y antigua del país.
El gobernante convocó para ayer en el área de distensión una reunión del Frente Coún por la paz y contra la Violencia, un organismo asesor del proceso formado por varias personalidades, para analizar la situación.
"Como presidente de todos los colombianos, de la manera más enérgica, condeno los hechos provocados por las FARC el sábado, que impidieron que la marcha del candidato Horacio Serpa continuara su camino", manifestó el mandatario en una intempestiva alocución.