Ahora que los científicos han cartografiado un plano de la vida humana con los ingredientes fundamentales de quiénes somos, el siguiente paso es hallar las páginas faltantes para establecer cómo el genoma puede beneficiar a la humanidad.
Investigadores de todo el mundo ya están trabajando para conseguirlo. El anuncio el lunes de que se ha logrado definir la secuencia de 97 por ciento del libro de la vida, fue alabado como el primer gran triunfo tecnológico del Siglo XXI, pero no se realizó el lunes.
El proceso comenzó hace 50 años, cuando Francis Crick y James Watson describieron la estructura del ADN, abreviatura del ácido desoxirribonucleico, constituyente esencial de los cromosomas del núcleo celular.
Ganó ímpetus en 1990, cuando se lanzó el Proyecto Internacional sobre el Genoma Humano y avanzó con mayor velocidad cuando Craig Venter, de Celera Genomics Inc., se incorporó a la contienda por establecer la secuencia.
Mientras la noticia se difundía por todo el mundo, los investigadores de laboratorios ya estaban usando los datos puestos a disponibilidad a diario en la Internet, como lo han hecho durante años, para identificar genes y cómo funcionan.
Encontrar qué trozos de la secuencia del ADN representan los entre 60.000 a 100.000 genes en el cuerpo humano y qué es lo que hace es el siguiente desafío.