Desde que Ángel Luis ”Pito” Rodríguez (quizás por su edad, 35 años) dejó de ser convocado a la selección absoluta, nos vimos en la necesidad de “inventar” dos funciones, que antes se conjugaban en un solo hombre: el mediocampista de contención y el de armado o enganche.
Rodríguez, uno de los jugadores de mayor despliegue técnico, era el dueño de la franja central del terreno, con su doble función táctica. Ese puesto no tiene dueño, todavía. Posiblemente, Eric “Chino” Ortega fue uno de los últimos.
Rolando Escobar, Gabriel “Gavilán” Gómez, Nelson “Ruso” Barahona, Armando Cooper, Víctor Herrera Piggott, Ricardo “Halconcito” Buitrago, etc., tienen la mitad de la función exigida, pero carecen del otro cincuenta por ciento.
Tampoco tenemos un marcador de punta, del lado derecho, y esto ya lleva muchos años, sin que aparezca uno.
Rogelio Mauricio Clark era un centro delantero, que se cansaba de hacer goles en región atlántica; Saúl Suárez lo convirtió en lateral, para tapar esa carencia.
Rolando Vicente Botello era un exquisito volante, dueño de un mortífero remate en tiros libres, y también tuvo que sacrificarse por la ausencia de marcadores de punta. Carlos Rubén Rivera, nacido delantero; Ricardo “Patón” Phillips, un volante de gran técnica, y Jorge Luis Dely Valdés, uno de los artilleros más anotadores, también debieron vestir “la cuatro” de nuestra selección.
Este es, para Julio Dely Valdés, uno de sus problemas aún no conciliables.