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Familia, malas noticias,no podremos ir al estadio

El boleto más barato para ir al partido de la eliminatoria mundialista entre Panamá y Cuba cuesta 12 dólares en pre-venta. Si vas en tu coche, tendrás que pagar cinco más.


Eduardo González (eduardo.gonzalez@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Juan llegaba a su casa envuelto aún por la emoción tras haber presenciado en vivo, en el estadio Rommel Fernández, la clasificación de la selección de Panamá a la tercera fase de la eliminatoria mundialista. “¡Olé, olé, olé, olé... Panamá, Panamá...!”. Eran los cánticos que entonaba mientras daba pequeños saltos agitando sus brazos en el aire. Ante la atenta mirada de su esposa y sus dos hijos, Juan, después de besar en repetitivas ocasiones el escudo de su camiseta roja, le hacía una promesa a su familia: “en la siguiente ronda ¡nos vamos todos ‘pal’ estadio!”. “¡We, we, we!”, celebraban Daniel (hijo mayor) y Pedrito (hijo menor), junto a su padre, ya que era raro que éste los llevara a ver un partido de Panamá. Juan quería volver a sentir todas las emociones de aquella noche, pero esta vez junto a los suyos.

Fiel seguidor de los programas radiales de fútbol, Juan llamaba siempre a las emisoras para emitir sus comentarios y, al mismo tiempo, aprovechaba para alentar a todos los seguidores de la selección istmeña a apoyar al equipo en la eliminatoria mundialista.

Pasaron los meses y Juan no perdía el entusiasmo; estaba ansioso de que llegara el momento de ir con su familia al estadio a ver jugar a la Roja.

Cinco y media de la tarde. Juan abordaba el Metrobús. Tras un arduo día de trabajo, se dirigía hacia su residencia, ubicada en la 24 de Diciembre. Consciente de que el camino hacia su destino era largo, "Juancho", como es conocido popularmente, se disponía a tomar una siesta. Sin embargo, cuando estaba por entregarse por completo a los brazos de Morfeo, sonó su celular. “¡Ehhh, el mismo Pedro!” -atendía así Juan la llamada de su amigo-. Empero, tras unos segundos, el estado de ánimo de Juan cambiaría por completo. “¡No puede ser. Esto es una injusticia!”, eran las quejas que emitía mientras escuchaba a Pedro. Pasados dos minutos, la llamada finalizaba. El semblante de Juancho era de tristeza. “¡Esto no puede ser!” -decía Juan en voz baja, mientras movía su cabeza de un lado a otro, incrédulo ante la noticia recibida-.

El anciano que estaba sentado a su lado le pregunta: “¿Amigo, qué le sucede? ¿Recibió alguna mala noticia?”. Juan, con la mirada puesta hacia abajo, apoyando el rostro en su puño, respondía: “El pueblo siempre es el que paga”. El señor volvía y preguntaba: “¿Qué le pasó?” Ante la insistencia, Juan por fin levantaba su rostro y dijo: “‘Nombe’, esta gente adinerada siempre se quiere aprovechar de los que menos tenemos...”.

“Juancho” volteaba su mirada hacia la ventana. Miraba con decepción el paisaje. El anciano decidió poner fin al diálogo con el silencio. Era evidente que Juan no quería hablar.

Transcurridos algunos minutos, Juan volvía a sacar su celular, pero esta vez para escuchar música. Mientras sonaba un "popurrí" de salsa sensual, "Juancho" llevó sus manos a la nuca, se recostaba sobre el asiento y recordaba lo que le había comentado Pedro: “Hermano, me acabo de enterar que los boletos del ‘gallinero’ (general norte y sur) para ver el partido de Panamá contra Cuba costarán 12 ‘palos’ (dólares). Ah y ahí no acaba todo, si vas a ir en carro tienes que ‘soltá’ (pagar) cinco ‘palos’ más, así que mejor ese día dejo mi carro en el taller”. Fue un extracto de la conversación.

¿Y la promesa? De repente a Juan se le venía a la mente aquel momento cuando le prometió a su familia llevarla al estadio.
“¿Y ahora cómo les digo que no podré llevarlos? Daniel y ‘Pedrito’ se pondrán tristes...”. “¡Áyala vida!... ¿Ahora qué hago? Tengo que pagar un buen billete”.

Al llegar a su casa y después de saludar rápidamente a su esposa e hijos, lo primero que hizo fue sentarse en su cama con un cuaderno, calculadora y lápiz, a sacar cuenta del costo que le representaría llevar a su familia al Rommel Fernández para ver jugar a Panamá contra Cuba. "A ver, los boletos cuestan 12 dólares, por cuatro, serían 48 dólares, más el pasaje de ida y vuelta que serían otros dos dólares, más lo que quieran tomar y comer los ‘pelaos’...” -pensaba Juan en voz alta- . “Chuzo, eso es ‘buco’ (bastante) plata”, expresaba con tono de inquietud, mientras llevaba sus dos manos al rostro, mostrando la impotencia que sentía después de sacar cuentas, y es que una noche en el estadio con su familia le podría costar alrededor de 50 dólares a una persona como él que solo cobra $250 quincenales, esto sin contar los descuentos pertinentes.

Juan salía cabizbajo del cuarto, reunía a su familia en la sala. El inquieto “Pedrito” preguntó: ¿qué pasó, papá, ya tienes los boletos? Juan desvió la mirada y con voz afligida dijo: “les tengo una mala noticia...”.

Precio de los boletospara el juego Panamá-Cuba, el 12 de junio

12
  • dólares cuestan los boletos general norte y sur en pre-venta, que dura hasta el 30 de mayo.
25
  • dólares es el costo de la preferencial este y $35 el de la preferencial oeste y VIP este.
50
  • dólares es el valor de los boletos para los palcos; mientras que $60, el de las butacas VIP.
5
  • dólares adicional al boleto de elección, se tendrá que pagar por los estacionamientos.


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819148
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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