Los hermanos puertorriqueños Bengie y José Molina forman un dúo difícil de igualar detrás del plato de los Angelinos de Los Angeles-Anaheim. Cada uno observa los movimientos del otro, comentan sus fallas y se aconsejan mutuamente.
Y aunque Bengie es el catcher titular del equipo, José enfrenta cada partido que su hermano mayor juega como si fuera él quien ocupara la receptoría.
"Cuando yo estoy en el banco, y él (Bengie) está jugando, es mi trabajo mirar alrededor para que él sepa qué está pasando"", señaló José, de 29 años.
"La comunicación que Bengie y yo tenemos es increíble en ese aspecto. Nosotros nos ayudamos en todo"", agregó.
Bengie, un año mayor que su hermano, firmó con los Angelinos en 1993 como agente libre. Después de pasar varias temporadas en las categorías menores, debutó en las mayores en 1998, aunque sólo vio acción en dos partidos.
Al año siguiente trabajó en 31 juegos, y en el 2000 se convirtió en el catcher titular. En el 2002 recibió el primero de sus dos guantes de oro consecutivos, y ayudó a los Angelinos a ganar la Serie Mundial contra San Francisco.
"Es todo por el equipo, es todo por Anaheim"", señaló Bengie, quien vive en Arizona. "Cuando él (José) entra a jugar, yo quiero que lo haga bien, yo me imagino que cuando yo estoy jugando él quiere que yo lo haga bien"".
Bengie Molina está en su octava temporada y el año pasado bateó para .276.
Por su lado, su hermano José, sumará su sexta campaña y en el 2004 su ofensiva fue de .261.
Ambos peloteros vieron reducida su participación por las lesiones el año pasado.
La extensión de la familia Molina llega hasta la Liga Nacional.
El otro hermano, Yadier, está jugando con San Luis.
Es el receptor del futuro para la organización de los Cardenales.