La constante lluvia que cayó ayer en la ciudad capital no detuvo a los fanáticos de la Roja, aunque la euforia que hubo en los alrededores del Rommel Fernández no fue igual a la que se vivió en los primeros partidos de la Hexagonal.
Creatividad, diversión y optimismo fueron los factores característicos que decenas de seguidores mostraron previo al encuentro entre los equipos de Panamá y Estados Unidos.

Aunque las condiciones climáticas no fueron las mejores, poco a poco los panameños fueron llegando al estadio vestidos con los colores nacionales y entonando alguna que otra canción que reforzara el amor por la selección.
¡Vamos chicos!, ¡Panamá, Panamá! eran las frases que coreaban en grupo niños, jóvenes y adultos que acompañaron al equipo en la última fecha de la eliminatoria de la Concacaf.

Por otra parte, las ventas de comidas, refrescos y accesorios conmemorativos al onceno istmeño también disminuyeron en comparación a compromisos anteriores, tal vez por la situación en la que se encontraba Panamá.


