El disidente cubano Guillermo Fariñas agradeció hoy al arzobispo de La Habana su pronunciamiento por la huelga de hambre que realiza desde hace 55 días, pero reprochó que la Iglesia católica ofreciera una misa cuando enfermó Fidel Castro y no por la muerte del preso Orlando Zapata Tamayo.
"Le damos las gracias por manifestarse de manera pública sobre este conflicto", declaró Fariñas a Efe en referencia a las declaraciones del cardenal Jaime Ortega publicadas este lunes en la revista católica digital Palabra Nueva.
Ortega insistió en reiterar a Fariñas su petición para que abandone la huelga de hambre y de sed, aunque el psicólogo opositor afirmó que se "enorgullece" de mantener esa decisión.
"Nos resultó chocante que él (el cardenal Ortega) hiciera una misa cuando Fidel Castro se enfermó y no fue capaz de hacer una misa póstuma cuando murió nuestro hermano Orlando Zapata Tamayo", señaló Fariñas, que realiza su huelga de hambre número 23.
En opinión de Fariñas, éste es un momento "no de conciliar sino de ponerse de parte de las víctimas o los victimarios. Los victimarios son los que tienen el poder y las víctimas son los que no lo tienen", dijo telefónicamente desde un hospital de la ciudad central de Santa Clara donde está ingresado hace más de un mes.
"Con todo el respeto, nos subordinamos fundamentalmente a la Santa Biblia y a Jesucristo, quien dijo que el mayor placer es dar la vida por sus amigos", agregó.
Según explicó la madre del disidente, Alicia Hernández, el estado de salud de Fariñas es grave y deteriorado, aunque está mejor de ánimo, no ha registrado fiebre y le siguen administrando a través de un catéter sueros intravenosos.
El sicólogo y periodista de 48 años empezó su huelga de hambre y sed el pasado 24 de febrero, después de la muerte del opositor preso Orlando Zapata Tamayo al cabo de un ayuno de 85 días, para exigir al presidente cubano, general Raúl Castro, la excarcelación de 26 opositores enfermos.