Deportes

Farsa y comparsa

Esa nube farsante que flota en la sede de los partidos, es la misma que se hace farsa y comparsa y carnaval...


Dos cosas que el panameño toma muy en serio. Ambos eventos adquieren una importancia superlativa y sin parangón. Es un desgaste emotivo que ejerce con igual pasión sin recibir nada significativo a cambio. Tales acontecimientos son obviamente el Carnaval y las Elecciones. No me vengas ahora de que uno precisa de más severidad que la otra. La conciencia, la doctrina, la disciplina, las lealtades, esa nube farsante que flota en la sede de los partidos, es la misma que se hace farsa y comparsa y carnaval, lo mismo en calle arriba que en calle abajo. Eso está en el ADN, el disco duro. Sí, a los finales todos seremos vecinos, paisanos, pero mientras dura la farsa tratamos con acritud al contrario, le cantamos las cuarentas de manera grosera y descomedida. Se cumple, obedeciendo una ley de la caverna, con la innecesaria costumbre de sacarnos los trapos sucios.

Ambos eventos son un convite para el descarrilamiento y el olvido. Es un desfile de disfraces morales donde se sale con mis mejores y peores vestiduras y con mi máscara de ocultar intenciones. No en vano el Carnaval es la fiesta de la carne y los demonios. Y ¿las elecciones? (…) ¡Qué coincidencia!

La participación es masiva. El domingo de votación se llenan las calles desde todo punto cardinal. Los días de Carnaval son un domingo que se multiplica para llenar calles y plazas donde reina el absurdo.

Una comparsa, un partido. Una reina, un candidato. Un reguero de botellas vacías y vallas y carros alegóricos, carteles tapizando de mugre las calles que otrora sirvieran de escenario de una celebración pagana. La tuna de Carnaval es lo mismo que la murga que ameniza los cierres de campaña.

En el Carnaval los personajes serían la reina, la cantalante, el conjunto de percusión y acordeón, los coros y los corifeos, y el morisqueto que jode más que brusca en el ojo… Y no puede faltar el grillo con su cargamento majestuoso. Es un escenario de haz y envés que se repite en el torneo electoral con ligeras variantes.

Al final solo queda la goma, gástrica en un caso y moral en el otro. Los únicos que ganan son los vendedores de alcohol y de humo; los traficantes de sueños; los contrabandistas de promesas; los lavadores de esperanza. También los vendedores de carne en palito, raspao y fritangas que hacen lo suyo, se hacen algo para sobrevivir… A veces, y duele aceptarlo, es la única recompensa del pobre.


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926988
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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