No le vamos a echar la culpa de la derrota a la suerte ni al maldito minuto 90 ni a la pelota que Nelson Barahona estrelló en el palo sobre el final del partido.
Honduras nos ganó porque sencillamente fue mejor y aprovechó un descuido en la salida de Panamá para que Hendry Thomas, sobre el límite teórico, marcara el único gol del choque.
Los “catrachos” pudieron sentenciar el duelo cuando apenas habían pasado dos minutos. Adolfo Machado se resbaló a la hora de cortar un pase de Ramón Núñez a Rigoberto Padilla, pero éste no pudo definir a la salida del arquero José Calderón.
Fue precisamente Padilla el dolor de cabeza de la zaga nacional en la primera mitad. El jugador del Hispano, de la liga hondureña, convirtió en un corredor el carril izquierdo defendido por Jeancarlo Cedeño.
A los 23 minutos, Padilla, en una acción individual, dejó regado en el camino a Cedeño y mandó un centro venenoso que Jefferson Bernárdez no acertó a mandar al fondo de la portería de Calderón.
A esa altura del choque, Honduras nos daba una lección de saber jugar al contragolpe. Cada vez que el equipo de Alexis Mendoza tenía la pelota, trataba de explotar las virtudes de sus delanteros.
Panamá aún no daba avisos de querer llevarse la victoria. Es verdad que con el pasar del reloj se mejoró en el manejo del balón, pero a lo largo de los noventa minutos, el equipo de Guimaraes dio la sensación de que nunca se sintió cómodo en el terreno de juego.
La zaga nacional estuvo fatal en la aplicación táctica, aunque en el hombre a hombre, defendió con criterio.
La zona de volantes nacionales nunca encontró espacios para abrir con calidad el juego. Fue a partir del ingreso de Nelson Barahona en el segundo tiempo, cuando los nuestros manejaron mejor la media cancha, para buscar a “Gaby” Torres y Aguilar.
Antes del gol hondureno, Edwin Aguilar pudo marcar a los 87 minutos, pero su tiro llegó sin ninguna fuerza a las manos del arquero Kevin Hernández.
Después vino el desenlace fatal. Panamá cometió una falta en tres cuartos de cancha. El tiro fue sacado con Anderson y la defensa ordenó salir de inmediato. Un jugador catracho remató desde el vértice izquierdo y el capitán Hendry Thomas marcó a placer el 1-0 definitivo, habilitado por un Aguilar, que no entró conectado con lo que se jugaba.
En conclusión, la derrota deja varias lecturas: no se puede ganar un partido en el que el portero fue figura al sacar dos pelotas de gol. Panamá, salvo el tiro al palo de Barahona, no exigió al guardameta rival. No estamos eliminados, pero Beijing, se ve lejos.