El actual seleccionador del combinado nacional de Turquía, Fatih Terim, levanta odios y respeto a partes iguales allá por donde pasa por su fuerte carácter y sus decisiones técnicas.
Terim, conocido como el "Emperador", nació en 1953 en la provincia sureña de Adana y su palmarés lo corona como el entrenador turco más exitoso.
Dirigió al Galatasaray durante los años dorados (1996-2000) en que cosechó 4 títulos de liga consecutivos, 2 Copas de Turquía y 1 Copa de la UEFA, la época en la que sólo de pensar en jugar en el infierno turco del estadio Ali Sami Yen erizaba el vello del resto de equipos europeos.
Después comenzó su breve singladura italiana: cautivó a los hinchas del Fiorentina, equipo que abandonó por sus agrias discusiones con el presidente Cecchi Gori, y aterrizó en el siempre poderoso AC Milan, donde su estilo autoritario no gustó a las estrellas italianas.
Así que en 2005, tras otro breve paso por el Galatasaray, el hombre que combina la rudeza de un campesino turco, la chulería de un macarra playero y el estilo de un patrón de yate volvió a la selección turca, a la que ya había dirigido entre 1993 y 1996.
La pasada semana, el dibujante del diario Sabah Ibrahim Sari representaba a la perfección la posición de los aficionados turcos respecto a su selección: emocionados cuando juega, desesperados cuando habla Terim.
La penúltima polémica del "Emperador" la mantuvo antes de la Eurocopa con el célebre Premio Nobel de Literatura turco, Orhan Pamuk, quien le había acusado de ser un "ultranacionalista".