A finales del año 2010, diferentes sectores del país pedían a gritos un cambio en el alto mando de la Federación Panameña de Béisbol (Fedebeis); sin embargo, a solo un mes de que cumpla dos años en el potro la nueva dirigencia, los fracasos deportivos son su mejor carta de presentación.
Wigberto Quintero, actual mandamás del béisbol panameño, destronó al polémico y cuestionado Franz Wever de forma unánime en un votación que finalizó 6-0, celebrada el 29 de diciembre de 2010 en Changuinola, Bocas del Toro.

Desde esa fecha al día de hoy, Quintero y su junta directiva han sido el blanco de fuertes críticas de hasta quienes los apoyaron y fueron sus principales impulsores, entre esos los diputados de la República Noriel Salerno y Carlos “Tito” Afú, presidentes de las ligas provinciales de Coclé y Los Santos, respectivamente.
Ni hablar de quienes no los apoyaron, uno de estos es el también diputado Benicio Robinson, el jefe del béisbol en la provincia de Bocas del Toro y quien ha cuestionado el manejo económico que le dan Quintero y su grupo a la Fedebeis.
Pero más allá de todo lo que se diga, los resultados, principalmente de las selecciones nacionales, son los que tienen contra las cuerdas a la actual dirigencia del béisbol, aunque Quintero aseguró que no va a renunciar, luego de que el país hizo el ridículo, al organizar la tercera eliminatoria del Clásico Mundial 2013 para quedar eliminado a manos de un sorprendente Brasil.
Los tropiezos van uno detrás de otro.
Con excepción del subcampeonato y campeonato de las selecciones Sub-12 en 2011 y en 2012, respectivamente, la Fedebeis de Quintero se ha encargado de cosechar tropiezos que posicionan a Panamá como un país en decadencia en el béisbol internacional.
Las derrotas de marca mayor en la administración de Quintero comenzaron en octubre de 2011, cuando Panamá también fue sede de la Copa Mundial de la Federación Internacional de Béisbol (IBAF por sus siglas en inglés) y al final se terminó en un octavo lugar.
A finales de ese mismo mes, el equipo mayor realizó una vergonzosa participación en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, México, donde Panamá quedó último entre los ocho países que vieron acción, sin ganar ningún partido en cuatro salidas.
En septiembre pasado, la selección juvenil se despidió del Mundial U-18 de Corea del Sur con un séptimo lugar de consolación, luego de no pasar de la ronda de grupos.
Y como si los tres primeros descalabros no hubiesen sido suficientes, el lunes pasado Panamá se quedó a las puertas de la ronda de grupos del Clásico Mundial 2013, al caer rendido a los pies de Brasil, que le venció dos veces en un periodo de solo cinco días.
Los escándalos en los torneos nacionales.
Si a nivel de selecciones, a Wigberto y su equipo les llueve, a lo interno -en los campeonatos nacionales- no les escampa, ya que en sus años han tomado decisiones que los dejan muy mal parados.
Un miembro de la comisión técnica, que pidió no ser identificado y renunció a su puesto en esa junta, aseguró que de nada sirvió que gente con conocimientos en el béisbol hayan regalado su tiempo por el bien del deporte, si en las decisiones criticadas se ignoraron sus recomendaciones.
La administración de Quintero será recordada por el caso del lanzador colonense Alberto “Rocambo” Acosta, quien agredió a un árbitro, fue sancionado con un año de inactividad y luego, con una varita mágica, se le levantó el castigo antes del Mundial de la IBAF 2011.
En la final del Juvenil 2012, entre Panamá Metro y Chiriquí, la Fedebeis volvió a tomar una decisión escandalosa, que deslució esa batalla por el título.
Todo ocurrió cuando los metropolitanos Ibrahim McKenzie y Carlos Martínez fueron expulsados del quinto juego y sorpresivamente los dejaron jugar en el sexto encuentro, no así al técnico José Murillo III y a su asistente Rodrigo Orozco, a quienes también botaron y sí vieron ese último choque desde las gradas.
La Fedebeis se lavó las manos y dijo que Metro había utilizado un recurso de apelación que les permitió a los dos capitalinos jugar.
Chiriquí protestó ese partido, pero de nada sirvió, Metro ganó en buena lid y se coronó campeón, en un partido donde la Policía Nacional fue protagonista, al detener a varios aficionados chiricanos que ingresaron al campo para mostrar su molestia por la decisión de la Fedebeis.
Todavía se espera la premiación del mayor ‘12.
Otro retraso que ha provocados críticas de los provinciales a la federación es el histórico retraso en la premiación del torneo mayor, el cual finalizó a principios de mayo y todavía, ahora en noviembre, no se ha realizado el evento.