El suizo Roger Federer apabulló, provocó, incluso, la hilaridad del público que no daba crédito de lo que estaba presenciando, y destrozó al estadounidense Andy Roddick por 6-4, 6-0 y 6-2, para lograr por tercera vez la final del Abierto de Australia.
En sólo 85 minutos de lucha, Federer dejó mudo a Roddick, su verdugo en la final de la reciente exhibición de Kooyong. "Ésta es la primera vez en este torneo que he destrozado a un rival, bien en semifinales o en la final. He dominado completamente desde el principio hasta el final", comentó.
Así, el suizo está de nuevo en una final del Grand Slam, la séptima consecutiva (cinco ganadas y sólo una perdida), con lo que iguala el récord que poseía el australiano Jack Crawford desde hace 73 años en Wimbledon.