El suizo Roger Federer ha preferido la frescura y debutará en el Abierto de Australia, que comienza mañana, falto de partidos y torneos en 2013, pero dispuesto a arrancar en el torneo número 53 del Grand Slam de su carrera con la serenidad necesaria.
“Sé que no puedo ganar todos los torneos en los que participo”, admitió ayer en la conferencia de prensa antes del comienzo del torneo, “pero es importante que yo disfrute y lo intente lo mejor que pueda, y llegar así lo más lejos posible en los torneos como hice el pasado año. Sigo jugando para ganar cada partido”, puntualizó.
A diferencia de otros jugadores que han participado en las exhibiciones de Abu Dabi, Perth o en los torneos ATP de Doha, Brisbane y Sydney, Federer ha permanecido practicando, o en el gimnasio, una conducta que ha acomodado a sus previsiones cada vez que pasan los años.
“Ha sido muy relajante”, dijo al referirse al último mes y medio de descanso programado. “He llegado relativamente pronto, dos o tres días antes que en temporadas anteriores, y ha sido agradable”.
“Me propuse no jugar un torneo de preparación y me he mantenido fresco desde el comienzo, y espero llegar lejos ahora”, añadió.