Roger Federer supo recuperarse tras sufrir un tropezón en la arcilla y estar abajo dos sets a uno en los octavos de final del Abierto de Francia, al venir de atrás para vencer ayer por 6-1, 4-6, 2-6, 6-2, 6-3 a Gilles Simon.
Con Federer al frente por un set y ganando 3-2 en el segundo parcial, el suizo cayó mal y se torció el pie derecho cuando intentaba llegarle a una devolución de su rival francés.
“No me lesioné ni nada parecido”, dijo Federer. “Pero quizás perdí un poco de confianza”.
El 17 veces campeón de torneos del Grand Slam perdió 10 de los siguientes 13 games , y cedió la segunda manga y luego la tercera.
Con el aliento de los propios franceses en la cancha central Philippe Chatrier, Federer reaccionó al llevarse siete games seguidos para emparejar el partido y luego despegarse 3-0 en el decisivo quinto set.
Federer se instaló en los cuartos de final de un Grand Slam por 36.ª ocasión seguida. No ha perdido antes de esa instancia en una de las grandes citas desde que Gustavo Kuerten le superó en la tercera ronda de Roland Garros de 2004.
También celebró la victoria número 900 de su ilustre carrera.
Pero Federer reconoció que deberá levantar su nivel de juego antes de enfrentarse a Jo-Wilfried Tsonga, en cuartos de final.
La remontada de Roger no fue la mejor, ni de cerca.
Esa distinción correspondió a Tommy Robredo. Se convirtió en el primer hombre desde 1927 que remonta dos sets en contra en tres partidos consecutivos en un Slam.
Robredo lo hizo en la segunda ronda el miércoles. Lo hizo en la tercera ronda el viernes. Y ayer en los octavos al eliminar a Nicolás Almagro.