“Camarón que se duerme se lo lleva la corriente ”, este popular refrán le queda como anillo al dedo a la Federación Panameña de Fútbol (Fepafut), en el caso de la trifulca de la Sub-20 en el Triangular de la UNCAF en Guatemala.
La dirigencia de la Fepafut debió actuar inmediatamente cuando se dieron los sucesos en el estadio Israel Barrios de Coatepeque, en tierras chapinas.
Con lo ocurrido a Julio Sánchez, estaba de más y era suficiente argumentó para que la Fepafut diera su querella “ipso facto” y no esperar una sanción directa de la Unión Centroamericana de Fútbol (UNCAF).
El mismo Ramón Cardoze, vicepresidente de la Fepafut, se ha mostrado sorprendido por la sanción, pero créanme, la dirigencia actuó tarde.
Algunos dirigentes dicen que si no había sanción, no había que protestar y estaban esperando que se oficializara, pero yo les digo que la pelea o trifulca que se suscitó, estaba fuera de lo deportivo y la Rojita sub-20 se encontraba en campo contrario, entonces, pienso que la Fepafut tenía que mostrar su posición con audacia y rapidez, no esperar un golpe bajo de la dirigencia regional.
Está de más recordarle a la federación panameña que la UNCAF se encuentra encabezada por dirigentes de Guatemala.
Lo extraño es que el conflicto es en Guatemala, y solamente suspenden a siete jugadores chapines y once panameños.
Entonces yo pregunto, ¿qué pasó con la sede, no queda vetada para torneos futuros?
Nadie ha dicho nada sobre la sede, allí le dejo este mensaje a la federación.
Panamá clasificó y venció a Guatemala, pero pareciera que el mensaje es: “si yo no voy al Mundial de Turquía, tú tampoco”.
Aunque la Fepafut ha dicho que apelará la sanción, aquí ya perdió la Sub-20 el primer asalto hacia el Premundial que se hará en México el próximo año.
Como he dicho, se durmió la dirigencia panameña.