Algo afligido, pero nuevamente "ilusionado" y feliz, Fernando Torres se siente "responsable", aunque no "culpable", por el dolor causado en Anfield con su decisión de unirse al Chelsea, que no le permitió salir del Liverpool como le hubiera gustado.
Ya relajado y contento por la bienvenida que encontró en Londres, el delantero explicó ayer a los medios españoles cómo vivió el proceso previo a su traspaso, la tensión de los días anteriores al cierre del mercado y los últimos momentos en Liverpool, la ciudad que lo acogió en 2007 y de la que este hizo un auténtico hogar.
"Cuando surgió la posibilidad de venir y los clubes comenzaron a hablar, yo les dije claramente lo que quería, les expliqué mi situación, ellos la entendieron, pero lógicamente pelearon por lo suyo", explicó con esa pizca de timidez que le caracteriza.
Cauteloso en sus palabras, Torres simplemente lamentó que todo lo hubieran hecho tan "complicado" hasta el último día.
Él lo tenía claro. El mejor destino a sus 26 años era el Chelsea, que le podía ofrecer "opciones reales" de conseguir todos los títulos que se le habían escapado con el Liverpool.