Ferrer apenas fue contrincante para un potente Mayer, que hizo valer su mayor calidad sobre las pistas y que no dejó que el de Jávea se metiera en el partido, cayendo, finalmente, por un rápido 6-4 y 6-2.
La ceremonia fue posible con la ayuda de 3.000 voluntarios, de los cuales 400 voluntarios actuaron el mayor de 70 años y el menor de ocho).
La bandera paralímpica dio la vuelta del estadio en manos de ocho atletas.
Es la primera vez que los Juegos Paralímpicos son efectuados en la cuna del olimpismo
Oscar De la Hoya noqueando a Bernard Hopkins por la cuenta completa, sería tan sorprendente como James "Buster" Douglas fulminando a Mike Tyson, o Henry Cooper derribando a Muhammad Alí.
Pero, Bernard Hopkins noqueando a De la Hoya, no lo sería. Como no lo fue ver a Tommie Hearns destrozando a Pipino Cuevas, o George Foreman liquidando a Joe Frazier en Kingston, Jamaica, en 1973.
Todo lo que haga evocar a David vs Goliat (De la Hoya contra Hopkins, una analogía) siempre atraerá a multitudes. De la Hoya, quien ganó el primero de sus seis títulos mundiales en 59 kilos, retará este sábado a Hopkins por el trono absoluto de los 72.600 kilogramos.
Sin embargo, en términos monetarios, De la Hoya, de 31 años, hace ver muy pequeño a Hopkins, de 39 calendarios y quien no pierde desde hace 11 años, cuando Roy Jones lo superó por puntos.
Para la pelea de su vida, Bernard Hopkins eligió cierta música que quiere escuchar en el cuadrilátero como testimonio sobre sí mismo. Cuando suba al ring para enfrentar a Oscar De La Hoya, boxeador estadounidense de origen mexicano, no será al ritmo de rap. En lugar de eso, Frank Sinatra cantará suavemente "A mi manera" "Saltaré (al cuadrilátero) con el viejo ojos azules (Sinatra)", dijo Hopkins.
La elección de la música es adecuada. Si un boxeador ha hecho las cosas a su manera, es Hopkins. Ha pasado su carrera enfrentando a promotores, entrenadores, agentes y cualquier otro del que sospechara pudiera haberse aprovechado de él. Su talento no es cuestionado, pero parecía que estaba destinado a dilapidar su oportunidad de ganar realmente mucho dinero.