Los chinos celebraron esta semana el año lunar 4706 con todas las pompas. La mayoría de los barrios en Panamá, en los que la comunidad china desarrolla el comercio al por menor, despertaron con el estruendo de los fuegos de artificio que anunciaban, al amanecer del 6 de febrero, el arribo del “Año de la Rata” y con ello, la certeza de que llegaron los tiempos de bonanza.
La celebración del año nuevo, la más importante del calendario lunar chino, se desarrolló de manera simultánea en el Centro de Convenciones ATLAPA, donde hubo una feria que duró un par de días y en el Casco Antiguo, donde está el “Barrio Chino” y la Sociedad Religiosa y de Beneficencia Yan Wo.
El nuevo año se dio, como es usual, con la “Danza del León”, una ceremonia que alcanzó el pináculo de la espectacularidad en ATLAPA, donde cientos de personas acudieron a observar la ejecución de la danza.
Según la tradición, la celebración de la danza del león es una manera de atraer la buena fortuna y ahuyentar la mala suerte y los malos espíritus del año que se despide. De allí, el ruido que producen los instrumentos de la banda, al ritmo de cuyo compás se desplaza el león danzante.
El león simboliza la felicidad, la buena suerte, la prosperidad y, mediante él, se espera que los deseos del nuevo año se hagan realidad.
Mientras que la rata es, según la creencia oriental, un animal astuto y protector al cual nunca le falta lo material. Está en permanente movimiento y se le asocia a la riqueza, al carisma, el orden y la guerra.
Aunque esta creencia caracteriza fundamentalmente a los chinos, las bondades y efectos del Año de la Rata pueden tocar las puertas de todo el mundo.