Clair es una mujer joven, profesional y guapa. Como la mayoría de las personas de hoy, vive en afán; el día parece durar doce horas y por ello, hace todo a prisa, a la carrera. Eso implica tomar café mientras conduce hacia el trabajo, pero un error de cálculo produce que parte del líquido se derrame y le queme la piel. Se distrae por unos segundos, pierde el control del vehículo, y su vida cambia en un centelleo.
En medio de la tragedia se encuentra con el amor, pero también con el peligro. Se salva de la cárcel, pero después la secuestran. Le mejoran sus condiciones laborales, pero se tiene que esconder.
Ella es la protagonista de “Bajo tierra”, el primer libro de Juan M. Delgado, un ingeniero panameño de 37 años, quien bajo el seudónimo de JD WAR, escribió este libro “en el que la ficción se encuentra con la realidad” o viceversa.
“Bajo tierra”, que narra una serie de conspiraciones en todo el mundo en torno a los hidrocarburos y su incidencia en la vida cotidiana, es también una obra en la que hay algo de romance al estilo latino, protagonizada por una mujer, y en la que hay una interacción entre los personajes mediante un lenguaje natural y llano.
“Traté de hacer la ficción lo más simple para los lectores, aunque creo que a veces pequé de muy técnico en un par de capítulos”, admite Juan M. Delgado, pero asegura que ha recibido buenas críticas de las damas que han leído “Bajo tierra”.
El autor explica que demoró 4 años en hacer las investigaciones y recopilar la información que contiene la historia, por lo que a pesar de que hay ficción en la obra, los lugares que en ella se mencionan pueden ser identificados claramente, puesto que los nombres que se usan son verdaderos y en ellos efectivamente hay una relación directa con todo aquello de los hidrocarburos, el cambio climático y la explotación de los recursos naturales.
Juan Manuel Delgado (JD):Consideré necesario escribir sobre algo que todos sabemos o sospechamos de una forma u otra, tratando de utilizar un lenguaje natural en una historia tejida para atraer al lector a una realidad dolorosa, pero con un fin esperanzador. En estos tiempos, a las personas les cuesta entender las implicaciones que conllevan los cambios climáticos, y les cuesta entender que gran parte de estos cambios acelerados se debe al mal uso de los hidrocarburos. Si los lectores de esta obra eliminan la poca ficción del libro y se basan en los hechos aquí descritos, entenderán que debemos hacer algo para detener el uso desmedido de recursos naturales no renovables.
JD: Al ser mi primera obra, traté de mezclar técnicas y figuras literarias utilizadas por mis escritores favoritos. Me gusta la escritura de Gabriel García Márquez y de John Grisham.
JD: Sí, en ocasiones me sentaba y podía escribir hasta 50 páginas en una línea de la historia; en otras noches, no salía ni una hoja, a pesar de las horas dedicadas. Traté de que cada capítulo tuviera coherencia por sí solo, y que los lectores fueran imaginando y asociando los hechos en la medida en que avanzaban sobre el tema. Si organizan los capítulos en otro orden, es probable que la obra se desarrolle por sí sola con muy pocos cambios.
JD: Los personajes en su gran medida están basados en sus perfiles, utilicé un par de nombres de personas a las cuales aprecio. Los lugares y sus descripciones se ajustan a su realidad, ya que, por mis viajes, he estado en la mayoría de los sitios descritos en la obra. El ámbito de la obra no se da al azar, condiciones geopolíticas y de utilización de recursos naturales fueron la guía para definirlos. Dediqué cuatro años de investigación para definir los sitios y sus relaciones con la extracción de hidrocarburos.
JD: Mi amor por la naturaleza, la necesidad de proyectarme a futuro y prever posibles situaciones. El tratar de promover un mundo mejor para mi esposa y mis hijos. Más el respeto y aprecio por los grandes escritores. Esta es una tarea noble y dedicada, si no hubiera escrito esta obra, seguiría pensando que escribir puede ser algo simple, y no le daría tanto valor a las personas que se dedican al mundo de las letras.
JD: Desde pequeño, he sido fanático de la historia, de las novelas y, por qué no decirlo, de la televisión. Siento que una buena televisión, libro o simple historieta despierta en nuestros cerebros la necesidad de crear, imaginar y pensar en posibilidades. En esto me basé para crear situaciones que llevaran al lector a identificarse con los personajes. Tomando en cuenta que existen temas dentro de la obra que pueden apasionar a ingenieros y científicos por la profundidad con que algunos de ellos son tocados. El problema es que, de acuerdo al lector, estos temas científicos pueden ser aburridos, así que traté de describir situaciones por todos conocidas.
JD:Situaciones y condiciones humanas, todas ellas son parte de nuestra vida. Por qué no esbozarlas; quisiéramos que solo se dieran las buenas acciones, pero tenemos que aceptar que es más fácil seguir por el camino corto y de menos esfuerzo. Bajo tierra gira en torno a una gran conspiración internacional. Y todos los días vemos cómo el mundo gira en torno a estas conspiraciones, y no nos damos cuenta de que si los buenos nos preocupamos, podemos mejorar la condición humana en general.
JD: Bajo tierra tiene mucho de realidad y un poco de ficción, todos los lugares descritos existen, las condiciones de los mismos y su relación con el tema de hidrocarburos es indiscutible. En los avances de fuentes renovables y en las tragedias naturales, existe algo de ficción, y quisiera que nunca se hicieran realidad.
JD: A pesar de que no fue el objetivo de esta obra, me hubiera gustado que así fuera, eso al menos nos hubiera dicho que estamos tomando conciencia sobre los cambios climáticos o el control que ejercen las corporaciones . Otra atenuante es que este no es un país donde existan lectores en demasía. Es más fácil llenar un salón con un par de latas y algo de alcohol que un lanzamiento de un libro, por bueno o malo que sea.
JD: Es probable. Ya inicié la siguiente obra, que aunque un poco alejada del tema climático y corporativo, sí aborda ficción y situaciones humanas en un momento en que todos deseamos tener un nexo espiritual. Abordo en esta nueva obra un tema doloroso, difícil de manejar, e introduzco un nuevo concepto en el estilo literario, algo a lo que llamo lectura interactiva. No sé si habrá algún otro autor que lo haya probado, mas creo que me voy a dar el lujo de intentarlo a ver qué pasa. Después de este primer libro, me di cuenta de que al final tenemos que escribir para sentirnos bien con lo que hacemos, si los lectores gustan o no de la obra, es un premio adicional.