Los relatos cortos son un tesoro para nuestra inteligencia y nuestra formación. Hoy compartiré con ustedes el cuento de tres líneas y medias de Richard Francis Burton (1821 – 1890). El texto, por ser tan corto, lo citaré: “El poeta hindú Tulsidas, compuso la gesta de Hanuman y de su ejército de monos. Años después, un rey lo encarceló en una torre de piedra. En la celda se puso a meditar y de la meditación surgió Hanuman con su ejército de monos y conquistaron la ciudad e irrumpieron en la torre y lo libertaron”.
Salta a la vista la capacidad que tiene el poder de la mente sobre la materia, sobre la cual se enfatiza al referirnos que la torre era hecha de piedra, hecho que nos indica que ni siquiera el material más fuerte conocido en aquella época era capaz de superar la fuerza de nuestro pensamiento, nuestro afán de libertad (recordemos que el poeta está detenido).
Obsérvese que en el texto hay realismo mágico, pues el ejército de Hanuman cobra vida, pasa de la realidad literaria, ficcional, al mundo físico para libertar a su creador. En este punto, es interesante reflexionar sobre el proceso creativo, muchas veces temo escribir, porque lo que escribo con una fuerza interior inmensa sucede, tal como le pasó al poeta peruano César Vallejo que fue capaz de indicar en sus versos: el lugar, el día de la semana y la estación en la que moriría: “ Me moriré en París con aguacero, /un día del cual tengo ya el recuerdo./Me moriré en París —y no me corro— /tal vez un jueves, como es hoy, de otoño”.
¡Bendita sea la creación poética!, hoy escribiré: La mañana parecía una sonrisa interminable. Del sol caían deliciosos alimentos cocidos que se posaban sobre las nubes y estas bajaban despacio hasta llegar a las manos de los más necesitados. El hambre solo era un mal recuerdo. Después de saciada esta necesidad, empezó una lluvia de motitas doradas que al tocar la tierra se convertían en monedas de oro. La pobreza huyó espantada al ver cómo la naturaleza confabuló contra ella.