Deportes

Fiesta y alegría en apertura de la serie


Con un "strike" por el centro del plato, la Presidenta de la República, Mireya Elisa Moscoso Rodríguez, inauguró deportivamente ayer en medio de una fiesta el nuevo estadio nacional que aceptó una concurrencia superior a las 8 mil personas, luego de desafiar una desorganización para llegar al coliseo, por el mal manejo de las unidades del tránsito y la falta de estacionamientos en ese coliseo que sin embargo, vistió sus mejores galas.
Fue sin lugar a dudas una noche extraordinaria para jugar béisbol, deporte que se ratificó una vez más como "el deporte del pueblo panameño".
Después de esperar por lo menos más de una hora despues del choque inaugural entre Chiriquí que cayó derrotado en el inicio ante Nicaragua, cuatro carreras por una, la fanaticada respondió a esta serie donde además participa un equipo de Cuba que llegó con retraso al coliseo de tumba muerto, luego de participar en un convivio en la Embajada de ese hermano país.
Al son de una alegre tuna de la gente chispiante de "Calle Debajo de las Tablas", los cuatro equipos participantes desfilaron a través del impresionante campo de juego, contagiados con una alegre pieza musical por parte del colegio La Salle en medio de un entusiasmo desbordante y contagioso.
Después de abuchar repetidamente el receso y la falta de improvisación por parte de quien fungió como maestra de ceremonia, el público en forma dividida aplaudió y abucheo a la primera mandataria del país, quien en unión del presidente de la Federación de Béisbol, Eduardo De Bello, el director general del INDE, Víctor D´Nello y parte de su equipo de trabajo , caminó hacia el centro del diamante donde se desarrolló la breve ceremonia que inauguraba "deportivamente" ese impresionante coliseo.
La bendición la ofreció el Monseñor José Dimas Cedeño, quien estuvo desde muy temprano en las instalaciones del nuevo estadio construido en la vía de Cerro Patacón a un costo superior a los 20 millones de dólares.
"Este bello espectáculo además de servir como puente de recreación y deporte para nuestra juventud , debe servir de hermandad, armonía y paz para el pueblo panameño", indicó el representante de la iglesia católica.
Por su parte, luciendo una cómoda vestimenta y escoltada por miembros de su seguridad personal, doña Mireya le lanzó un "strike" por todo el centro al receptor panameño Julio Mosquera, quien juega en la pelota organizada para los Mantarrayas de Tampa Bay.
Fue un momento donde los abucheos y silbidos quedaron atrás para darle rienda suelta a la alegría, la fiesta y los vítores a la primera mandataria del país, quien se acercó a las graderías a tirar bolas de recuerdo para los fanáticos.
Anoche nada, incluyendo la desorganización para entrar al estadio por falta de lugares para estacionarse, la demora de los cubanos para llegar al estadio, ni el exagerado precio que se pagó por los refrescos y las viendas pudo opacar la fiesta de los panameños por contar con un estadio de grandes ligas como los que existen en Estados Unidos para jugar béisbol.
Fue una noche maravillosa para jugar beísbol. Dios una vez ratificó que es panameño por la bello del día y la noche.
Ayer se respiró deporte. El béisbol se ratificó como el deporte rey en Panamá, viviéndose un ambiente contagioso en cada una de estas instalaciones que seguramente se repetirá hoy y mañana cuando continue la serie donde participan Nicaragua, Cuba, el equipo campeón del béisbol de Panamá, Chiriquí y la selección de panameña, conformada por jugadores que han jugado en las grandes ligas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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