Es probable que durante una visita al Hospital del Niño, en la Ciudad de Panamá, nos encontremos con unos curiosos personajes, algunos disfrazados de payasos, tratando de divertir a los niños hospitalizados; hemos visto a otros con los niños quemados, apoyándolos en su recuperación física y emocional, hablando con sus familiares para darles ánimo y hacer todo lo pertinente en caso de que sea necesario su transporte en aviones ambulancia a Hospitales especializados en los Estados Unidos de Norteamérica.
También nos han sorprendido en los desfiles navideños, organizados por la Alcaldía de Panamá, unos conduciendo vehículos de llamativos colores; otros a bordo de pequeñas motos y carritos que transportan hombres que parecen salirse de sus asientos. Hay payasos luciendo vistosos disfraces, repartiendo dulces, divirtiendo a los espectadores, especialmente a los niños. Se caracterizan por llevar sobre sus cabezas un curioso gorrito de color rojo vino, muy parecido a los que lucen algunos hombres en Marruecos y otros lugares del África Sahariana. Llevan puesto con orgullo en la sien su “Fez” que es el emblema que los identifica; ellos son los SHRINERS.
Muchas han sido las obras de esta organización filantrópica sin fines de lucro en beneficio de la humanidad, desde una agradable reunión celebrada en el restaurante “The Knickerbocker Cottage del número 426 de la Sexta Avenida en Nueva York en 1870, en la que el Dr. Walter W. Fleming y el actor William J. Florence sentaron las bases de lo que sería una gran organización internacional, cuyo carisma fundamental era la ayuda a niños con problemas ortopédicos, de espina dorsal o quemaduras graves.
Con varios millones de miembros alrededor del mundo, registrados en su sede de Tampa, Florida, agrupados en cuatro regiones conformadas por: los Estados Unidos de Norte América, Canadá, México y Panamá, los Shriners trabajan para que nuestros niños reciban atención médica gratuita y rehabilitación de sus secuelas, de la más alta calidad, en enfermedades ortopédicas (huesos y articulaciones), quemaduras graves y lesiones de columna vertebral, que no se puedan atender en nuestro país, sin distinción de credo, nacionalidad, raza o clase social, en algunos de nuestros 22 hospitales especializados en los EUA, Canadá y México.
Hasta el momento, se han atendido más de 800,000 niños, con un presupuesto diario de 1.5 millones de dólares, financiados mediante donaciones, legados, herencias y aporte de los miembros. En Panamá, actualmente tenemos 320 pacientes activos, hasta los 18 años de edad, que acuden periódicamente a nuestros hospitales en Shriveport, Louisiana, Galveston en Houston, Texas y en Tampa, Florida, ocasionando costos en la atención por más de 3.5 millones de dólares, sin gasto alguno para sus familiares.
Jamás habrá suficientes recursos para atender todas las necesidades; sin embargo, gracias al amor y a la dedicación del personal médico, enfermeras, auxiliares, tecnólogos, trabajadores sociales, administrativos, las damas voluntarias, entre otros y especialmente el Director médico del Hospital del Niño, nuestro país se ha podido beneficiar del programa de atención médica gratuita. Ellos brindan todas las facilidades cuando vienen las misiones especializadas de médicos y enfermeras de los EUA, a evaluar a los pacientes previamente seleccionados por el comité de niños y la comisión Médica de los Shriners Panamá, y así cumplir con los requisitos de admisión al programa.
Otros protagonistas en esta noble misión son el Despacho de la Primera Dama y el Club Activo 20-30 de Panamá, que con gran desprendimiento apoyan esta hermosa obra, facilitando todo para hacer expedito el traslado, además del patrocinio de pasajes aéreos de los niños y sus familiares desde Panamá a los Estados Unidos.
Es muy probable que usted nunca haya escuchado ni visto ni leído nada de esta organización, ni de su obra, y mucho menos cómo ponerse en contacto con ella.
Esto se debe a la propia naturaleza silenciosa y discreta de cómo se practica la ayuda al prójimo, de manera que “se haga el bien sin mirar a quien”.
A pesar de este esfuerzo por 90 años, aún falta mucho por hacer, muchos niños que atender, muchas lesiones que reparar, muchos pacientes que rehabilitar, muchas sonrisas que disfrutar, muchas vidas que rescatar e incorporar al desarrollo nacional. Gracias al trabajo en equipo y con el respaldo de la Sociedad, muchos niños volverán a caminar, volverán a sonreír, a integrarse a la vida cotidiana y ser productivos para la sociedad.
Si usted tiene o conoce algún niño que piense que pueda requerir nuestros servicios, favor comunicarse al 315-15 15 de 8 a.m. a 3 p.m. de lunes a viernes o a nuestro correo electrónico admin@abousaad.org y con gusto lo atenderemos.