Por estas fechas he "descubierto" dos situaciones que generan alergia y rencor, ambas a la vez, en la humanidad del panameño: las filas y el tranque. Sin embargo se aguanta calla'o y sin tembladera, de manera recurrente, con estoicismo. Se soporta como a un mal matrimonio, como a un gobierno nefasto? Como dice la canción: Sin remedio.
La fila es un ejercicio de civilización... Sería bueno saber quién inventó este rudimento de orden. Ayuda sí, pero es apabullante cuando no se precisa de tiempo o no encuentras, al final de los desesperantes minutos que dura, lo que fuiste a buscar. Banco, hospital, supermercado, restaurante, es igual. Uno elabora teorías de mercadeo, maldice a la administración por la falta de iniciativa, pero aun así escuece tu propia carne. Se va cocinando un rencor y el tiempo macera la amargura colectiva. Coincidirás conmigo en que la peor de las filas es aquella que se hace cuando te toca pagar...
Luego el tranque, esa exquisita vivencia que te consume a costo de combustible. Toca otra vez, paciencia, reloj y hastío -Horas-nalgas perdidas (las horas, no las nalgas)- Se ejerce la onicofagia junto con la nomofobia, (que es comerse las uñas mientras se chatea) y la tragedia se mide y se mueve en nanosegundos, y no hay paso elevado ni semáforo ni policía muerto que te salve del suplicio.
Presos y presas del tranque... la población, sin mayores opciones, ejerce su martirologio cada día, y con lluvia o con sol y sin aire, y si vas tarde y estás limpio, y los peatones comidos de musarañas, y las calles hechas de escombros y la tapa ausente y el taxista inescrupuloso y rofión y el tongo malvado con su espada de Damocles de papel.
Cada fobia tiene su filia al hombro... Por ejemplo: esperar largamente en una fila para realizar algún trámite se denomina macrofobia. La fila es el suplicio planificado, en que se exponen la planta de los pies, la cintura y sobre todo la paciencia y la tolerancia, ya lo dije. El tranque, por su lado, que no es más que la misma fila, pero a motor.
Y ¿Si te tocara en un metrobús? Ah, eso es otra escena del drama citadino. Todas las estaciones del calvario. Anquilofobia total. Claro que hay excepciones, como viernes de quincena o tiempo de Black Friday. Ahí, las ganas y los locos que se juntan.