El tenista estadounidense Andy Roddick, octavo del mundo, venció ayer al alemán Bjorn Phau en las semifinales del Abierto de China por 2-6, 7-6 y 1-6 y se mide en la final con el "matagigantes" Dudi Sela.
A Phau le tocó sufrir con los servicios del estadounidense, que realizó una exhibición similar a la que le valió para deshacerse del español Juan Carlos Ferrero: 16 aces.
La primera manga, que acabó 2-6, dio una idea errónea de lo que iba a ser el partido: Roddick muy fuerte y Phau aguantando el tipo, todo lo contrario que en las siguientes.
Roddick se complicó más de lo necesario, ya que tenía el partido en el bolsillo en el segundo set y un par de errores tontos dieron el aliento necesario a Phau, que forzó el desempate y se llevó la manga.
La raqueta de Roddick voló nuevamente por la pista central del torneo para desahogar la rabia de su dueño, desesperado por momentos.
El tercer set empezó con un 1-1, pero el americano logró, tras unos disputadísimos juegos, llevarse el partido y, con él, el pase a la final.
El otro finalista, el israelí Dudi Sela, que llega por primera vez a la final de un torneo ATP, advirtió tras su clasificación del peligro de su oponente.
"Roddick tiene un muy buen servicio, intentaré hacer juegos largos. Será difícil, pero yo voy a darlo todo", aseguró Sela.
El tenista de 23 años y número 92 del ranking ATP, se ha convertido en la sorpresa del Abierto de China al colarse en la final.
Para lograrlo ha tenido que dejar en el camino nada menos que al quinto del mundo, David Ferrer, al también español Tommy Robredo y al séptimo cabeza de serie del torneo, el alemán Rainer Schuettler.
"Antes de la semifinal estaba nervioso, porque quería llegar a la final", reveló el israelí, que batió a Schuettler sin mayores problemas.
El "matagigantes" reveló que su actual rendimiento se debe en parte a la "dura preparación" a la que se sometió para competir en la Copa Davis, en la que Israel clasificó al Grupo Mundial luego de eliminar a Perú.