Ese fútbol español cada día crece su leyenda, se afianza en un sueño mundialista, en una obsesión por perfeccionar cada día y por encontrarse, aun estando Brasil presente (sí, léalo bien, Brasil presente), en la favorita de la Copa Confederaciones.
Del otro lado, Brasil, dando lecciones de buen fútbol, como ya está acostumbrado. Pero el corazón del mundo futbolístico late acelerado por ver a ambos equipos en la final.
El mundo lo pide, quieren un primer duelo Brasil-España, en un escenario neutral: África.
Será el partido más exquisito que se haya visto en años, por un morbo presente: ¿esta España es la mejor de la historia?
Sus números asustan, son incuestionables. Ese medio campo con Xabi Alonso, Xavi, Cesc Fábregas (lástima lo de Iniesta) y esa delantera de Fernando Torres con David Villa, hacen que el mundo entero ahora ponga sus ojos en aquel equipo escarlata que en la cancha hoy día juega el fútbol más exquisito.
Brasil, por su parte, se resiste a que un equipo sin Corona Mundial sea superior a ellos. Ya nadie habla de Italia, Alemania, Inglaterra... todo apunta a la “Furia”. ¿Podrá Dunga superar al bigotón Del Bosque?
Están las semifinales servidas, y salvo alguna “sorpresa sorprendente” [redundancia intencional], tendremos el domingo la final ideal que el mundo espera.
Si me preguntan hoy, mi respuesta sería fácil: ganará el que más estrellas relevantes tiene. Usted decida, quién es más estelar: Iker, Sergio Ramos, Puyol, Piqué, Capdevila, Xabi Alonso, Xavi, Cesc, Riera, Torres y Villa o Julio César, Maicon, Lucio, Juan, André Santos, Ramires, Gilberto Silva, Felipe Melo, Luis Fabiano, Kaká y Robinho.
Yo me quedo con la “Roja”.