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Finalizan conversaciones de Cumbre de Río


Nueve presidentes y altos dignatarios de otros cinco países latinoamericanos se instalaron ayer en un análisis reservado de la situación regional en el marco de una nueva Cumbre del Grupo de Río. Una hora antes de iniciarse la reunión a puertas cerradas, el presidente argetino, Carlos Menem, fue el último en llegar a la capital mexicana, mientras el jefe de Estado de Panamá, Ernesto Pérez Balladares, notificaba, también a última hora, que no asistiría al encuentro.
Los presidentes de Colombia, Andrés Pastrana; de Chile, Eduardo Frei; de Guyana, Janet Jagan; y de Perú, Alberto Fujimori, habían notificado anteriormente que no asistirían a la Cumbre, inaugurada oficialmente el viernes con una cena en la residencia oficia del anfitrión, Ernesto Zedillo.
Los cinco presidentes ausentes eran representados por un vicepresidente, el peruano Ricardo Márquez, y cuatro respectivos cancilleres.
El Grupo de Río, principal foro político de América Latina y el Caribe, está además integrado por Bolivia, Brasil, Ecuador, Guatemala (en representación rotativa de América Central), México, Paraguay, Uruguay y Venezuela.
"Nuestra propuesta final es un proceso de continentalización, que nos lleve a una zona de libre comercio desde Alaska a Tierra del Fuego", dijo Menem al llegar ayer al aeropuerto de la capital mexicana.
El mandatario argentino tenía el propósito de poner a consideración de las 14 naciones que integran el Grupo su controversial propuesta de una dolarización de las economías en parte o toda la región, como también lo hizo en su propio país, desencadenando una furiosa polémica interna. Fuentes diplomáticas de un país rioplatense dijeron a Reuters que la intención de Menem era discutir ese espinoso tema como parte del abierto debate propuesto por Zedillo para evaluar la actual crítica situación y las perspectivas de la economía latinoamericana.
Por primera vez desde que el Grupo de Río fue creado, en 1986, como principal mecanismo de consulta y concertación política, los presidentes se reunieron en privado y sin la agenda de un documento preliminarmente elaborado por sus cancilleres o asesores.
El presidente mexicano, impulsor del nuevo formato de la Cumbre, dijo el viernes al inaugurarla que los gobernantes evaluarían los temas regionales "sin conclusiones preconcebidas".
El presiente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, otro de los mandatarios aguardados en la cumbre con expectativa, declaró a su llegada el viernes que los países de América Latina y el Caribe "estamos todos empeñados en la reorganización de la estructura financiera internacional".
Cardoso, cuyo gobierno se vio afectado nuevamente por denuncias de presunta manipulación en la privatización de la gigantesca empresa brasileña de telecomunicaciones Telebras, sostuvo que los países de la región deben participar con mayor proporción a su peso específico en las discusiones de carácter global.
Uno de los temas "obligados" en la agenda libre del encuentro presidencia de México, según anticipó Zedillo, era la llamada "Gran Cumbre" que protagonizarán el 28 y 29 de junio los jefes de Estado y de gobierno de América Latina y el Caribe con los de la Unión Europea.
"Esa Cumbre de Río de Janeiro será histórica", dijo el mandatario mexicano en el discurso inaugural de la reunión del grupo latinoamericano.
"Dará impulso decisivo a las relaciones entre dos regiones que comparten un gran pasado y que deben compartir más un gran porvenir", explicó.
El previsto encuentro de seis horas entre los presidentes y altos representantes del Grupo de Río debía culminar al anochecer de ayer con la emisión de un "muy conciso" documento, según la ministra de Relaciones Exteriores mexicana, Rosario Green.
Posteriormente, tras la clausura oficial, tres presidentes, entre ellos el anfitrión Zedillo, ofrecerían una conferencia de prensa.


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101 años de Panamá América

 
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