Al menos 70 personas han muerto desde el pasado 16 de febrero en las incursiones protagonizadas por los paramilitares de extrema derecha y los rebeldes izquierdistas en diversas localidades de Colombia, informó ayer el jefe del Cuerpo de Investigaciones de la Fiscalía (CTI), Pablo González.
Según González, los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) irrumpieron el miércoles en el caserío de El Salado, caribeño municipio de Carmen de Bolívar (950 km al norte de Bogotá), y mataron a por lo menos 28 campesinos, tras confrontar sus identidades con una lista que portaban.
"Los delincuentes sacaron a los labriegos de sus viviendas y los degollaron y balearon", afirmó González.
El jefe del CTI indicó que, según los datos recabados por su oficina, "las víctimas eran civiles" y no combatientes de las AUC y las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), como sugirieron jefes militares de la región del Caribe.
El comandante de la Infantería de Marina en esa región, coronel Harold Mantilla, afirmó el lunes que "muchos de los muertos pertenecían a las FARC que andaban vestidos de civil, haciendo inteligencia y propaganda para ese grupo guerrillero".
Una comisión de fiscales se disponía este martes a exhumar los cuerpos para identificarlos, señaló González.
Asimismo, el funcionario indicó que las autoridades han hallado 17 cadáveres en diferentes aldeas del municipio de Ovejas, próximo a Carmen de Bolívar, escenario el fin de semana de feroces choques entre los paramilitares y los rebeldes.
González dijo que estas personas también fueron sacadas de sus viviendas, degolladas y baleadas por "unos 15 hombres encapuchados que lucían uniformes militares y que eran guiados por una persona que señalaba a las víctimas".