El legendario Emerson Fittipaldi, el primer campeón brasileño de la Fórmula 1, en 1972, se sintió ‘renacer’ esta semana cuando volvió a conducir un auto de carreras a casi 300 km por hora, por primera vez desde que sufrió un grave accidente en 1996 que lo apartó de las pistas.
“Fue la primera vez después de Michigan”, afirmó Fittipaldi en una entrevista con el diario Estado de Sao Paulo, refiriéndose al accidente que el 28 de julio de 1996 puso fin a su carrera de piloto.
Esta semana Fittipaldi volvió a correr, pero por hobby y para desquitarse del accidente, conduciendo en el autódromo de Interlagos, en Sao Paulo, un Lister Jaguar prestado por un amigo.
“Creo que renací, ni me acordé del accidente de Michigan”, dijo.
En julio pasado, Fittipaldi ya hizo su primer avance: se subió a una máquina del tiempo al pilotar el Lotus 72 con el que conquistó su primer título de Fórmula 1 hace treinta años, en 1972, restaurado para la ocasión y llevado al ‘Festival de la Velocidad’ de Goodwood, en Gran Bretaña.
Fittipaldi inició una buena racha para los pilotos brasileños al ganar los campeonatos del mundo de 1972 y 1974. Después de él, Nelson Piquet ganó los de 1981, 1983 y 1987 y Ayrton Senna, que murió en un accidente en plena carrera en Italia en 1994, los de 1988, 1990 y 1991.